Brandon McInerney, de 14 años, será procesado hoy por el asesinato de un compañero homosexual de escuela, aunque su abogado ha avanzado que en la defensa acusará parcialmente a los encargados del centro por la tragedia.
Según informó hoy el rotativo Los Ángeles Times, el letrado defensor de McInerney apuntó que la "incapacidad" del joven para resolver sus problemas es, en parte, culpa del sistema escolar.
Según la policía local, los hechos ocurrieron el pasado 12 de febrero en el instituto E.O. Green Junior, de Oxnard (California), cuando McInerney disparó en la cabeza a Lawrence King, de 15 años, con un revólver, justo cuando acababa de comenzar una clase.
Para el abogado William Quest, los integrantes del centro debieron haberse anticipado a la tragedia y rebajar las tensiones entre los dos estudiantes, que se iniciaron cuando King flirteó públicamente con McInerney.
En cambio, según Quest, los responsables de la escuela se centraron en "mimar" a King mientras exploraba su sexualidad, permitiendo al joven acudir al instituto con maquillaje y accesorios femeninos, lo que minimizó la confusión que su actitud estaba causando en el campus.
"Brandon no es ningún lunático", dijo Quest, según recoge el diario angelino.
"Esto fue una confluencia de eventos trágicos que pudieron haber sido detenidos", agregó.
McInerney ha permanecido recluido en el centro Juvenile Hall desde el suceso, en vez de pagar los 700.000 dólares de su fianza.
La acusación del caso pretende tratar a McInerney como adulto, aunque Quest indicó que la audiencia de hoy podría ser postergada hasta que la Corte decida si es considerado como tal o como menor.
Bajo las leyes estatales, los acusados menores de edad pueden ser encarcelados hasta la edad de 25 años y después ser liberados.
Si es juzgado como adulto, McInerney podría afrontar penas de hasta 50 años de prisión.
"Creemos que habrá evidencias de que la escuela no supo gestionar las acciones de Larry (Lawrence)", comentó Quest.
El director de la escuela, Jerry Dannenberg, se mostró disconforme con el punto de vista de la defensa.
"Los encargados del centro definitivamente estaban al tanto de lo que ocurría y lo trataron de forma apropiada", explicó Dannenberg, quien añadió que el fallecido no incumplía ninguna norma del centro al llevar maquillaje, pendientes o botas altas.
EFE