DANIEL ROSA
Suele decirse que el fuego mata todo. Quizá por eso ayer fue día de asado en Los Céspedes. Richard Morales lo organizó y reunió a todos sus compañeros alrededor de la parrilla para, en lo que pareció un acto simbólico, tirar las penas al fuego y comenzar a pensar en lo que se viene.
Luego de la extensa charla que hubo el martes entre cuerpo técnico y plantel en la vuelta al trabajo luego de la derrota clásica, el "Chengue" propuso la realización del asado porque ahora es tiempo de construir y fortalecer el ánimo del plantel con vistas al gran objetivo, que es ganar la Liguilla, ya que los jugadores consideran que la temporada no puede finalizar sin una vuelta olímpica de Nacional.
Cambios. Los jugadores y el cuerpo técnico se acercaron a la parrilla luego del trabajo matutino efectuado por el plantel en Los Céspedes. Ayer mismo comenzó a delinearse el equipo titular que el sábado recibirá en el Parque Central a Progreso, el cual presentará cuatro cambios como consecuencia de las suspensiones de Adrián Romero, Diego Arismendi, Richard Morales y Bruno Fornaroli. Tampoco está a la orden Mathías Cardacio, expulsado en el clásico, aunque no fue titular.
La probable oncena para jugar ante los "gauchos" es: Alexis Viera; Pablo Caballero, Mauricio Victorino, Deivis Barone, Gastón Filgueira; Nicolás Bertolo, Oscar Morales, Roberto Brum; Martín Ligüera; Sergio Blanco y Diego Vera.
El delantero argentino Juan Pablo Pereyra difícilmente esté a la orden, pues viajó a su país para realizar una consulta médica a raiz de la fístula que tanto le molesta y de la cual posiblemente se opere. Esto le abre la puerta a tener un lugar en el banco de suplentes a Diego Perrone, que por el Apertura sólo jugó diez minutos, y también al juvenil Santiago García (17 años), autor de un gol en la victoria 2-1 de Nacional en el clásico de Tercera División.
Ataque. Aunque no se tiró aún la toalla por el Clausura, ya que si Nacional gana los dos partidos que le quedan (Progreso y Cerro) y Peñarol y River Plate pierden uno los alcanzará en el primer lugar, la mira está puesta en la Liguilla. Y para ello ayer mismo comenzó a trabajarse en jugadas colectivas en ofensiva.
Algo que el cuerpo técnico detectó en el último mes fue que, en virtud de la continuidad de partidos por Clausura y Libertadores, el equipo no pudo ensayar movimientos en ataque y eso le quitó volumen de juego. "En los últimos partidos perdimos manejo de pelota y cantidad y calidad en las llegadas. Eso no es por casualidad, sino porque falta automatización", reveló a Ovación el asistente técnico Mauricio Larriera, precisamente el responsable de los movimientos ofensivos del conjunto. Por eso en estos días, aprovechando que la Libertadores ya terminó para Nacional, se hará una especie de trabajo intensivo en el plantel a fin de recuperar el volumen de juego perdido.
Luego de una semana en la cual recibió dos golpes de nocáut, el tricolor tiró las frustraciones al fuego e intenta resurgir de las cenizas como el Ave Fénix.
Posible interés de Napoli por Caballero fue el mejor regalo
Nacional festejó ayer su 109° aniversario y, a pesar del mal resultado clásico, lo hizo en un "ambiente de unidad", según destacó Luis Bruno, integrante de la comisión de contratos. Además, fue un día de buenas noticias. Durante la jornada se hicieron 100 nuevos socios, "lo cual demuestra la fortaleza institucional de Nacional". Y también fue una jornada en la que comenzaron a moverse las fichas en cuanto al mercado de pases. La agencia noticiosa ANSA informó que Napoli está dispuesto a pagar 4 millones de euros por Pablo Caballero. Bruno aseguró que tal oferta no llegó y se limitó a decir: "Ojalá".