DANIEL ROSA
El despertar del jueves fue distinto para el plantel de Nacional. Aun con varias dificultades a cuestas, los futbolistas tricolores se fueron a dormir tranquilos el miércoles a la noche porque son punteros de la Liguilla.
¿Quién no dijo que fue un mal resultado el empate del debut ante Defensor Sporting? Sólo los jugadores. Martín Ligüera, por ejemplo, dijo que había que esperar el desarrollo de los acontecimientos antes de decir si se había ganado un punto o perdido dos.
Nacional encaró este torneo sabiendo que tenía dos grandes rivales para lograr un cupo en la Libertadores 2009: Peñarol y River Plate. Ya se deshizo de este último con un contundente 5-3, en tanto el tradicional rival perdió ante Defensor Sporting, por lo que en definitiva el 1-1 ante los violetas fue positivo, pues es el que hoy les permite estar en la punta del certamen. Es más, hasta se puede decir que Nacional es líder exclusivo, porque la compañía de Defensor es virtual al ya tener asegurada la presencia en la Libertadores.
Ahora bien, la pregunta que surge es si está en condiciones de aguantar ese primer lugar, sobre todo porque Gerardo Pelusso ha hecho malabares para acomodar el equipo titular con todas las bajas que ha sufrido. Ya no tiene a Diego Perrone, Juan Pablo Pereyra y Nicolás Bertolo, seguramente no contará con Bruno Fornaroli -quien sigue tramitando su pasaporte comunitario en Italia- y al parecer tampoco con Pablo Caballero. Aun así, Nacional mostró ante River una mejoría en su juego, fundamentalmente porque Martín Ligüera retomó su nivel, anotó y puso varias veces de cara al gol a Diego Vera, quien recuperó su poder goleador y anotó tres en una tarde.
Igualmente, Pelusso sabe que hay cosas a mejorar. Y una de las principales preocupaciones del técnico debe ser el mediocampo, que sin Bertolo se ha transformado en un sector estático, lento, con mucha marca, pero escasa proyección ofensiva y manejo del balón.
No parece buena idea confiarse en la actuación del miércoles ante River Plate. Difícilmente encuentre otro rival que lo deje jugar tan cómodo. Los espacios que otorga el darsenero por ir siempre al ataque no se los dará el domingo Rampla Juniors ni luego Peñarol y Danubio. El encuentro ante los picapiedras se antoja como una gran prueba para los tricolores, pues deben confirmar que han recuperado la buena forma, tanto ofensiva como defensivamente, porque haber recibido cuatro goles en dos partidos no es una buena señal para ser campeón de la Liguilla.
El "nuevo" equipo
LA DEFENSA
La ausencia de Caballero motivó el cambio de Romero de lateral y la primera muestra fue positiva. El "Hueso" jugó por su perfil hábil y Filgueira le da verdadera pierna zurda al sector izquierdo, formando una línea final más naturalizada. En la zaga debe mejorar Barone por abajo. Victorino es el más firme.
EL MEDIO
La ausencia de Bertolo será difícil de suplantar. De movida nomás, Nacional es un equipo bastante más estático en el sector central. Para colmo, Cardaccio no está en su mejor forma física. Con él, "OJ" y Arismendi hay mucha marca, pero poca aceleración. Ligüera volvió al gol y a generar fútbol.
EL ATAQUE
Esta Liguilla fue el despartar de Diego Vera. "Viruta" convirtió cuatro de los seis goles conquistados por Nacional, tres de ellos ante River Plate. Mucho tuvo que ver en ello el retorno de Ligüera a su nivel, pues lo puso varias veces de cara al gol. Sin Fornaroli, Perrone y Pereyra faltan alternativas.
Pelusso está a punto de explotar
La molestia de Gerardo Pelusso con lo que está aconteciendo con los futbolistas de Nacional a esta altura es indisimulable. Lo ocurrido con Pablo Caballero parece haber sido la gota que rebasó el vaso y, de acuerdo a las manifestaciones del técnico tras el partido con River Plate, es la última que soporta. Todo surgió con el viaje inesperado de Bruno Fornaroli. El técnico ya levantó temperatura y, para evitar males mayores, anunció que no hablaría hasta después del partido con Defensor Sporting. Y así fue, pero luego de eso perdió también a Bertolo y a Caballero. El floridense explotó entonces. "Hasta acá todo bien, pero basta de desprolijidades. A mí me pueden decir que soy bueno, malo o regular, pero si hay algo que no pueden decir de mí y de mi cuerpo técnico es que somos desprolijos y esta situación lo es", expresó.