JORGE SAVIA/ WILLLY VIOLA
Si se trata de rescatar los rasgos más positivos que ha mostrado en sus dos primeras fechas la Liguilla correspondiente a la temporada 2007/2008 no puede pasar desapercibida la gestión individual y, fundamentalmente la eficacia, expuestas por Diego Vera, que es el actual goleador del torneo con un indicador nada despreciable: en dos partidos, metió cuatro goles.
Más allá de eso, como también de la confirmación de Defensor Sporting -por algo es el campeón uruguayo, después de todo- en su condición de equipo sólido, sobrio, con una personalidad muy propia y que no está para nada desvinculada de lo que en los últimos 35 años ha sido su propia historia, otra vez aparece River Plate como el cuadro que más gusta, que -independientemente de los resultados que cosecha- no deja de ser un regalo para los ojos.
Es que de nuevo el equipo de "J.R." es -en este caso junto a Nacional- el que ha anotado más goles, lo que al fin y al cabo es "la sal" del fútbol, aunque ahora es el que tiene más tantos en contra y sigue dando que hablar por las dos facetas opuestas que muestra su funcionamiento, de cara al arco rival y al propio. La prueba está: su apronte para el partido de hoy con Peñarol, que es una especie de revancha de la final del Torneo Clausura, fue casi una réplica del impactante partido que por ese campeonato había jugado frente a Nacional y dejó la sensación de que no podía haber otro parecido a aquel que hizo estremecer el pulso de los espectadores.
Lo de River Plate, pues, caminando por otra vereda distinta a la que transita Defensor Sporting , no es casualidad, pese a que no tenga nada más ni nada menos que a Jonathan Urretaviscaya y a Robert Flores. Y es destacable. Al menos, luce. Anima una Liguilla que, si acaso, por su paridad, convocando bastante público pese a la "incomodidad" de algún horario y de jugarse una etapa en día laboral y con muy bajas temperaturas, sigue teniendo vida, pulso, y en caso de disputarse a otra altura del año y en distintas condiciones podría seguir siendo lo que fue otrora.
1 El poste
El "Chengue" Morales se volvió "representante" de goleadores.
Al igual que en el Torneo Clausura, los desempeños de Richard Morales no bajaron en ningún caso de 6 puntos, pese a que el goleador que Nacional "repatrió" desde Europa no hizo goles. Parece una paradoja, pero no lo es: bajando pelotas, exigiendo a los zagueros rivales con su potencia y estatura, fabrica espacios y situaciones favorables en el área rival, potenciando las virtudes para la definición de Diego Vera, como antes lo hizo con Fornaroli.
2 La polémica
La discusión sigue sobre los arqueros de Peñarol y el estilo de Carrasco.
Hubo dos únicos aspectos en los cuales la Liguilla fue una continuación del Torneo Clausura: no quedó saldada la discusión -reservada para aurinegros- de cuál es el arquero titular de Peñarol, al extremo de que ahora Salgueiro y Biglianti juegan un partido cada uno, y sigue vive la polémica de si Carrasco no repara en la necesidad de al menos intentar "cerrar" los partidos, porque River Plate perdió con Nacional dos veces casi en la misma forma.
3 El regreso
Ángel Castelnoble no dirigía a un equipo de Primera desde 2002.
Ángel Castelnoble asumió en Rampla como sucesor del "Ronco" López, después de 6 años de no dirigir a un equipo de Primera División: Cerro en 2002; en el "regreso" se sorprendió porque encontró "varios muchachos que tienen buen pie y saben leer los partidos; el equipo no está bien, porque habían dejado de trabajar, pero siguen con la motivación de ir a una Copa, y... estamos como los uruguayos: "Matemáticamente, tenemos chance".
4 La ley
Larrionda y Prudente fueron los únicos que sacaron tarjetas rojas.
Seis jueces diferentes dirigieron en la misma cantidad de partidos que se han disputado por la Liguilla: Fernando Cabrera, Luis Larrañaga, Jorge Larrionda, Líber Prudente, Gustavo Siegler y Darío Ubríaco arbitraron un cotejo cada uno. Hasta ahora no cobraron ningún penal y mostraron dos tarjetas rojas: Liber Prudente expulsó al zaguero darsenero Darío Flores, mientras que el mundialista Jorge Larrionda hizo lo propio con el aurinegro Gerardo Alcoba.
Segundas partes fueron buenas
El dicho popular reza que "segundas partes nunca fueron buenas". Sin embargo, el caso de Nacional y River Plate ha sido una excepción, que por eso mismo, quizá, confirma la regla: el partido por el Torneo Clausura (6-3) fue -lejos- el mejor del torneo, y aunque aún falta bastante para el final, el enfrentamiento por la Liguilla (5-3) va también camino de ser el de trámite más cambiante y emotivo, por lo menos.