Jóvenes feligreses de la Iglesia Católica evangelizarán en las playas italianas durante el actual verano boreal para mantener "una Iglesia viva, moderna, unida y hecha de jóvenes para jóvenes", dijo una de las organizadoras.
El proyecto "misión de playa" nació en 2002 por iniciativa de la asociación Centinelas de la Mañana con la bendición de la Conferencia Episcopal Italiana, en respuesta al desafío que el Papa Juan Pablo II propuso a los jóvenes católicos: llevar el Evangelio entre sus pares donde fuera que estuviesen.
Entre las actividades planeadas por el "ejército" de evangelizadores, que tendrán botes a disposición, habrá iglesias inflables, bailes y conciertos, y banderas con eslóganes como "lo anunciamos a ustedes".
La "misión de playa" ha tenido un incremento en la cantidad de diócesis italianas involucradas y está expandiéndose, con una ráfaga de citas en varias costas de Italia.
El proyecto comenzó este fin de semana en la costa de la región central de Lacio, donde se encuentra la capital italiana. Allí, la diócesis de Albano, debutante en la iniciativa, llevó a distintos establecimiento por tres días a "40 jóvenes que anunciarán el Evangelio a los bañistas", dijo su responsable Francesca di Giovanni.
Entre el 20 y el 27 de julio el equipo histórico de Sentinelas de la Mañana se reunirá en Cerdeña, la reconocida isla de veraneo en el oeste italiano. Según la responsable de esta etapa Francesca Garau, "se esperan más de 80 jóvenes de toda Italia".
Otros 300 jóvenes de la comunidad misionera de Villaregia se encargarán de anunciar el Evangelio bajo la insignia "Una ola de vida" entre las arenas de Terracina, en Lacio, y las de Cesenatico, en la región norteña de Emilia Romaña, a principios de agosto. Los Sentinelas de la Mañana caminarán otras playas muy transitadas de esa región, como Riccione.
"A los evangelizadores improvisados los invitamos a venir con nosotros para que podamos ayudarlos", dice Andrea Brugnoli, quien ideó los Sentinelas.
Los jóvenes evangelizadores, todos entre los 18 y los 35 años, han sido formados con cursos en oficinas pastorales antes de aventurarse a las playas, donde "enganchan" a los bañistas, involucrándolos en bailes latinoamericanos o en conciertos de "música cristiana".
El corazón de la iniciativa es "Una luz en la noche", descrita por Francesca Di Giovanni como "una iglesia abierta toda la noche adonde invitamos a quien lo desee a un momento de rezo y adoración eucarística, sin constricciones. El que desee puede confesarse, pero se puede entrar también por curiosidad".
Francesca Garau asegura que "no hacemos esto porque seamos un grupo de perdedores o de solteronas, sino porque queremos una iglesia viva, moderna, unida y hecha de jóvenes para jóvenes".
La Iglesia Católica ha admitido reiteradas veces que debe hacer frente a un considerable alejamiento de las nuevas generaciones de esa institución religiosa en los últimos tiempos.
ANSA