BOGOTÁ | EL PAÍS DE MADRID y REVISTA CAMBIO (EL TIEMPO/GDA)
Póquer de ases; así fue el resultado de la jugada del presidente de Colombia, Álvaro Uribe, con el operativo que devolvió a la libertad a Ingrid Betancourt, tres contratistas estadounidenses y 11 miembros de la fuerza pública el pasado miércoles.
A las 13.30 de ese día, el presidente sobrevolaba el río Magdalena. Estaba en misión oficial, solicitada por gobernadores regionales que le habían pedido ayuda para enfrentar la ola invernal que afectaba a numerosas poblaciones. Sonó el celular de uno de sus edecanes. Era el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, que solicitaba hablar con el mandatario.
Al cabo de una charla de un minuto, ahogada por el ensordecedor ruido de los motores de helicópteros, Uribe sonrió nervioso y les dijo a quienes le acompañaban: "Acabamos de liberar a Ingrid Betancourt, a los tres estadounidenses y a 11 compatriotas más".
La "Operación Jaque", la acción militar y de inteligencia planeada desde hacía meses, fue sorprendente e incruenta. Más allá de las recientes muertes de sus líderes Manuel Marulanda, Raúl Reyes e Iván Ríos, éste ya se considera el golpe más mortífero para las FARC. No se disparó un solo tiro. Desde entonces, un nuevo mapa político se formó en el país.
Por un lado, un Uribe fortalecido como ningún presidente en la historia reciente; por otro, unas FARC a las que parece no quedarles ninguna salida distinta, como nunca en sus 44 años de vida, a aceptar las condiciones que les imponga su enemigo.
Los guerrilleros se quedaron, de un solo golpe, sin las cartas principales para el canje con el que pretendían la libertad de sus combatientes en prisión. "Uribe puede ir como un rey a la mesa de negociaciones", afirmó nada más llegar a Colombia el padre de los hijos de Ingrid, el diplomático francés Fabrice Delloye.
Uribe, en la alocución presidencial que pronunció el miércoles tras la liberación, hizo un llamamiento desde su posición de ganador a los guerrilleros: "La única factura que vamos a pasar es la invitación a la paz...; no disparamos ni un solo tiro para que las FARC entiendan que la política de seguridad democrática es un camino a la paz".
Su mano dura tiene a las FARC como siempre soñó: doblegadas para obligarlas a negociar. La pregunta es: ¿esta guerrilla, que aún tiene unos 7.000 u 8.000 hombres armados, está dispuesta a ceder? ¿Cómo asimilará esta humillación, sin duda un golpe moral más fuerte que las recientes muertes de tres de los hombres de la cúpula?
La alocución presidencial fue inusual; una especie de puesta en escena de la victoria: un presidente rodeado del alto mando militar y de los liberados colombianos -los tres estadounidenses salieron la misma tarde del miércoles hacia su país-, todos sacando pecho por sus fuerzas militares; los generales y el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, orgullosos al máximo de ser parte del equipo ganador.
La alocución se convirtió en conferencia de prensa con el presidente haciendo las veces de moderador; uno a uno, ministro de Defensa y altos mandos dieron detalles de la sorprendente operación que, en su etapa final, duró 22 minutos y 13 segundos.
Uribe se catapultó no sólo por lo impecable del operativo, en el que sólo se utilizaron armas de inteligencia (más una ayuda no del todo detallada de Estados Unidos e Israel; más una acusación divulgada por una radio suiza de que la operativa en realidad fue un intercambio por 20 millones de dólares, lo que fue negado tajantemente por el Ejército colombiano), sino por el inesperado espaldarazo que Ingrid pronunció en su presencia. "Creo que uno de los más duros golpes que se ha dado a las FARC, fuera de este extraordinario operativo, es la reelección presidencial".
Betancourt, que fue secuestrada por la guerrilla el 23 de febrero de 2002, declaró que desde que se prolongó el mandato de Uribe en 2006 las FARC no han tenido respiro.
En medio de la dicha por esta liberación masiva, pasó casi inadvertida una noticia de la Corte Constitucional: no revisará, como pidió la Corte Suprema de Justicia, el acto legislativo que modificó la Constitución dando cabida a la reelección de Uribe. Por tanto, esta semana parecía seguro que el presidente enterrará la idea, duramente criticada, de convocar un referendo para legitimar su elección. De todas maneras hoy, con una popularidad de alrededor del 84% (contabilizada antes de esta operativa), no tiene contrincante a la vista. Y hay más efectos: Uribe retoma la iniciativa -que perdió con la intervención en el tema de los presidentes de Venezuela y Ecuador, Hugo Chávez y Rafael Correa, e incluso con su par francés, Nicolas Sarkozy- para manejar de ahora en adelante los hilos que permitan la libertad de los 25 rehenes "canjeables" que aún están en las cárceles de la selva. Betancourt dio otro respaldo en ese sentido: "Los colombianos eligieron a Uribe, no a las FARC", afirmó en uno de los encuentros informales con la prensa.
Finalmente, Uribe y su política de seguridad democrática se anotan su éxito más rotundo. Más valioso que todos los anteriores, porque significa haber resistido toda suerte de presiones -externas y de las familias de las víctimas- para que desechara la opción de los rescates militares. Un operativo tan eficaz cambia totalmente la percepción, que el gobierno consideraba "paralizante", de que no se podía hacer nada por los secuestrados, salvo negociar con la guerrilla.
La declaración citada de Ingrid y otras de parecido tenor de su madre, Yolanda Pulecio, otrora dura crítica de la actitud del gobierno, reflejan el significado político de "Jaque". Falta aún ver qué uso le da a este capital el presidente Uribe.
Las cifras
22 Esos fueron los minutos que demoró la etapa final de "Operación Jaque", la dedicada a la liberación de los rehenes.
4.373 Número de bajas que sufrieron las FARC en 2007, según datos oficiales; 2.480 fueron deserciones, el resto caídos en combate.
Los responsables de "Jaque"
Juan Manuel Santos
MINISTRO DE DEFENSA
Llegó al Ministerio en julio de 2006 y desde entonces las FARC han sufrido sus mayores golpes. El desarrollo de una estrategia que combina mucha participación de los servicios de inteligencia, jugosas recompensas para estimular las delaciones y una asfixiante persecución a la guerrilla es parte del secreto de su éxito. Ya se lo menciona como posible presidenciable.
Freddy Padilla
JEFE DE LAS FUERZAS MILITARES
Desde el primer momento fue uno de los coordinadores de la Operación Jaque. Su importante papel contra las FARC ya contaba con antecedentes: en 1998 logró recuperar la ciudad de Mitu, capital del departamento colombiano de Vaupés, luego de una cruenta toma de la guerrilla. Si las FARC hubieran tenido éxito, casi todo el sur del país habría caído en sus manos.
Mario Montoya
COMANDANTE DEL EJÉRCITO
Fue el otro "cerebro" detrás de la coordinación de la operación que rescató a Ingrid Bentancourt y a otros 14 rehenes. También fue el que supervisó el traslado de los rescatados ni bien estuvieron en poder de los soldados colombianos. Apelando al nombre de la operación, este general aseguró que la misión significó "un indiscutible jaque mate" a los guerrilleros de las FARC.