Se ven como en el Juego de la Oca: retrocediendo dos espacios. Los herreristas históricos se sienten algo relegados ante la consolidación del nuevo sector que alía a Lacalle con Francisco Gallinal. Y el tema es la lista al Senado.
La "Unidad Nacional" creada por Lacalle para potenciar su participación en la interna blanca está generando complicaciones para el posicionamiento de los dirigentes históricos del herrerismo en las listas al Parlamento. Hay que dejar espacio para los nuevos aliados, pero le piden a Gallinal que, por lo menos, respalde con votos un segundo lugar al Senado.
Elocuentemente, una dirigente barrial del Herrerismo testimonió lo que sienten varios de la guardia vieja del sector: "Es como la afiliación al cable: los que están desde hace muchos años y pagan religiosamente, no tienen mayores beneficios. Y los que recién ingresan tienen varios meses a mitad de precio y reciben canales digitales adicionales".
Definitivamente, la llegada de Gallinal y su agrupación han causado cierta postergación de los eternamente leales a Lacalle y el Herrerismo.
Pero es también el camino que encontró el ex presidente blanco para dar la batalla, primero en la interna, y después en la nacional, y tiene el componente de sumar un apellido como el de Gallinal, con fuerte reverberación histórica en el nacionalismo, e incorporar al mismo tiempo una nota wilsonista en una alianza que seguirá abierta a nuevas adhesiones blancas y aun coloradas.
Perfil. Una cosa es clara: Lacalle busca ser presidente y, en su afán, entiende que la forma de superar a Jorge Larrañaga es abrirse a todos quienes quieran apoyar su candidatura. Y en esta apertura, genera preocupación en las agrupaciones locales y en la dirigencia herrerista más cercana, según explicaron a El País fuentes del sector.
En este esquema, la interna surge como un momento clave. En conversaciones informales se le ha hecho ver a Lacalle que el "tronco histórico" de dirigentes entiende que el Herrerismo seguirá existiendo por sí mismo aun cuando transcurra esta coyuntura.
El riesgo que intuyen es que con la irrupción de Unidad Nacional el Herrerismo "pierda su perfil, deje de existir o se confunda con otro", dijeron los dirigentes consultados, que son cautos en la actual etapa de cristalización del movimiento.
LAS LISTAS. El Herrerismo es el único sector de todos los partidos que durante las últimas cinco elecciones nacionales (1984, 1989, 1994, 1999 y 2004) ha obtenido un mínimo de tres senadores y un mínimo de tres diputados por Montevideo.
Aun compartiendo la idea de Lacalle de abrir la cancha para sumar, los históricos del sector pretenden, al menos, mantener esa presencia legislativa a partir de 2010.
Además, se considera que el próximo Parlamento va a ser de gran preponderancia porque se piensa que quien gobierne no tendrá mayorías legislativas y deberá negociar en las Cámaras cuando pretenda impulsar iniciativas de importancia.
Por eso, se advierte como un "problema" en ciernes la conformación de la lista única al Senado, algo muy probable, y otra para los diputados por Montevideo.
Hay un fuerte decir, que nadie confirma ni desmiente, que afirma que Lacalle y Gallinal habrían hecho un acuerdo por el cual si este último obtiene un piso de 30.000 a 35.000 votos en la elección interna el líder de Correntada tendría asegurado el segundo lugar en la lista al Senado, detrás de Lacalle, y que, incluso, podría aspirar al cuarto o quinto lugar a la Cámara Alta.
En ese esquema, Luis Alberto Heber, Juan Chiruchi y Gustavo Penadés -en ese orden- retrocederían uno o dos lugares. Y otros ya decanos en Diputados, como Jaime Trobo o Gustavo Borsari, tendrían que resignarse a seguir en la Cámara Baja.
Según esta línea de razonamiento, si Lacalle fuera candidato presidencial por el Partido Nacional no habría mayores problemas porque, en teoría, obtendría varias bancas al Senado. Pero si perdiera la interna, la cosa se complicaría para los que están después del tercer lugar, que son, justamente, dirigentes históricos del Herrerismo.
Chiruchi, por ejemplo, es uno de los que tienen el futuro más complicado en caso que Lacalle no gane la interna. No puede volver a ser intendente de San José, dado que lo fue en dos períodos consecutivos (2000 y 2005) y la Constitución le impide una segunda reelección.
Penadés podría apelar a encabezar la lista 71 a diputados por Montevideo, relegando a puestos secundarios a Trobo, Borsari o Pablo Abdala.
Sin embargo, esto no parece resuelto aún porque hay dirigentes que quieren que los aspirantes a diputado por Montevideo "marquen" sus votos en la interna para que luego, en función de los resultados, se elabore la lista con vistas a las elecciones nacionales.
Otros dirigentes, en cambio, pugnan fuertemente por que la estructura montevideana se haga fuerte en la interna y que obligue a que le den un lugar significativo en la lista al Senado (ver declaraciones de Jaime Trobo en esta página).
Una fusión y una alianza
La creación de Unidad Nacional no es igual a lo que pasó a fines de los años 80 entre el Consejo Nacional Herrerista, de Luis Alberto Lacalle, y la Unión Nacionalista y Herrerista, de Dardo Ortiz.
Ambos eran sectores procedentes de un mismo tronco herrerista y se fundieron en una sola organización.
En 1987, Lacalle quería ponerle de nombre Acción Popular a la corriente surgente, pero algunos dirigentes cercanos lo disuadieron. En especial, Ortiz, quien le hizo ver la inconveniencia de emplear ese nombre.
Según recuerdan viejos dirigentes herreristas, Ortiz lo agarró un día y le dijo a Lacalle: "Acción, es el diario de la lista 15, y Popular es el nombre del diario comunista. Así que hay que buscar otro nombre".
En 1999, finalmente alguien hizo caso omiso a esa advertencia de Ortiz y le puso Acción Popular a su movimiento. Fue el ex diputado Alem García, cuando lanzó su candidatura presidencial bajo ese sublema.
"Qué suerte que no caí en la tentación de no ponerle aquel nombre, y rescatamos el Herrerismo", reconoció años más tarde Lacalle, ya en la Presidencia.
Por eso, se considera que aquella fusión no es lo mismo que esta alianza entre el Herrerismo y la Correntada Wilsonista de Gallinal. Este es un sector de extracción wilsonista, por más que uno de los dirigentes más cercanos hoy a Lacalle es Guillermo García Costa, de cuño netamente wilsonista.
Céntrico cuartel general
Luis A. Lacalle inaugurará su cuartel general, la sede de su candidatura, en la esquina de Martín C. Martínez y 18 de Julio, el jueves 17. La proclamación formal y el lanzamiento oficial de la campaña, se prepara para el 25 de octubre o, en su defecto, los primeros días de noviembre, según está evaluándose en el sector. Se piensa en un gran escenario y una destacada movilización de masas con simpatizantes procedentes de todo el país.