CATERINA NOTARGIOVANNI
No son el estereotipo de raperos: no usan ropa ancha, no llevan joyas ni crecieron en la pobreza, sus canciones no son sólo de protesta y si pinta bailar una cumbia se entregan al ritmo sin prejuicio. Uno es enfermero (Bismar Saura, 23 años) y el otro no se decide entre estudiar comunicación o educación social (Martín Turielle, 18 años).
Sin embargo sí, ambos se destacan en el Hip Hop, tanto en la vertiente de la danza (breakdance) como en el canto (rap). Desde que se juntaron en el 2004 y crearon Portadores del Hip Hop han compuesto cerca de 10 canciones. Justamente una de ellas, Capurro (ver nota aparte) -que fuera escrita para un video comunitario del programa Árbol de TV Ciudad y proyectada en el histórico Parque Capurro- no sólo les reportó el reconocimiento de sus pares, sino que consiguió que el barrio comprendiera mejor qué es el Hip Hop. "Ahora nos entienden un poco más, se interesan y preguntan, y no nos amenazan con llamar a la policía cuando nos ven bailando en una esquina", cuenta Bismar, considerado un bailarín nato que empezó de niño copiando pasos en videos y coreografías.
Primer paso. Estos dos "mejores amigos" se conocieron en el Centro Juvenil Capurro, ubicado en la plaza homónima, y que ofrece capacitación y seguimiento escolar a adolescentes de entre 12 y 18 años.
Ambos llegaron interesados en los talleres de Hip Hop. "Es una cultura fuertemente vinculada a la escritura y al compromiso social que tiene una historia en la zona oeste de Montevideo (Capurro, La Teja, Casabó y Cerro), barrios de clase obrera. Muchos son hijos de militantes y sindicalistas que les transmitieron el concepto de lucha que ellos tratan de reivindicar a través del arte", explica el coordinador del centro Andrés Aizpún, licenciado en Ciencias de la Comunicación.
Las letras de Portadores hablan de las vivencias personales, pero los temas macro como la desnutrición infantil ("niños delgados como una lombriz"), la inversión extranjera ("Multinacionales se instalan en nuestro país para perjudicarlo"), la guerra contra el terrorismo ("Qué se quejan ellos si en el oriente medio son los que crean las guerras"); son algunas de las preocupaciones de esta banda. Eso sí, de romance nada: "El amor no existe hace rato para nosotros", comenta Martín. "Tenemos vivencias pero no las reflejamos en las letras, están en casa archivadas", matiza Bismar.
Estos jóvenes se convirtieron en referencia de las nuevas generaciones de muchachos que concurren al Centro y que tararean sus canciones. Incluso desde esta semana serán ellos mismos talleristas de Hip Hop.
¿Qué les molesta más de la visión adulta sobre los jóvenes? Martín: "el prejuicio de algunos y la mente conservadora". Bismar: "Eso de hablar sin conocer a la persona".
¿La policía? Bismar: "Es un trabajo más, no debe haber nadie que salga a patrullar para matar a palos a uno. Si hago algo malo y me paran el problema va a ser mío". Martín: "No hay prejuicios contra ellos, son tipos que trabajan por un sueldo bajo, nada más".
¿La fama? Bismar: "No sabemos lo que es". Martín: "Nos está esperando. Lo poquito que tuvimos hasta ahora no nos ha mareado".
¿La cumbia? Bismar: "Ta todo bien, es un género musical más. Si voy a Ciudad Vieja soy el primero en ponerme a bailar cumbia".
Cuando se les pregunta por el futuro se ríen al unísono. "Poder sacar un disco", responde Bismar. "Nunca hablamos del futuro porque todo lo que hacemos nos sale de casualidad", agrega Martín.
Casual o no, parece que habrá Portadores para rato.
Los de arriba y los de abajo
El centro juvenil
Una puerta ubicada en las escalinatas del Parque Capurro indica la entrada al Centro Juvenil, perteneciente al Programa Puerta de Foro Juvenil que trabaja en conjunto con la IMM y el Inau. Allí concurren 51 adolescentes, de los cuales el 85% está inserto en el sistema educativo. La prioridad de los profesionales que allí trabajan es que los jóvenes no abandonen Secundaria. "La idea es que el centro funcione como un complemento y no como la única opción educativa", explica Aizpún. Allí pueden aprender joyería en alambre, cocina, comunicación participativa y cultura juvenil, fotografía o gimnasia. La idea de hacer una canción y presentarla en el proyecto Árbol surgió como una búsqueda de reivindicación: "Si ves el espacio físico del centro estamos a espaldas y en el abajo del barrio. Ese arriba- abajo también lo vivimos con los vecinos". El parque, que antaño era el orgullo de la zona, ya no tiene buena fama. La idea fue rescatarlo. El anfiteatro será escenario en octubre de un Encuentro Regional de Hip Hop, adelantó Aizpún.
Canción al barrio que los vio crecer
CA-ca-ca purro/ Ese es el barrio de donde salen estos dos turros/ ¿Me recuerdas? soy el que vivía arriba de la farmacia/ y que las cosas malas hoy le causan gracia/ Buscando en el mapa montevideano aparece muy pequeño (...) Brillando entre todos y opacando al resto/ Capurro es un señor muy trabajador/ Padre de Fénix , la aurora, el parque lugares de valor/ En una época fue zona residencial/ Siendo hoy yo un miembro cabal/ El despertador del tren anunciaba la mañana/ Y que venía en curso avisaban las campanas/ La gente trabajadora todavía continúa/ Esperando esperanza en esta obra que actúan (...) Este barrio resurgió de las cenizas/ Huyendo lo malo junto con la brisa (...) De este barrio salió Benedetti y el Enzo/ Demostrado su historia en un recorrido extenso/ Este es el mirador de la hermosa bahía/ también ver al tren incursionado por la vía/ A veces pienso es tan chico pero tan gigante/ logrando que Montevideo por las mañanas cante/ Aunque sus grandes fabricas hoy estén muertas/ sé que revivirán y abrirán sus puertas/ El parque un patrimonio histórico/ conservado hoy por hoy cumpliendo un papel armónico/ El ave fénix cuidara siempre su nido/ conservando en este barrio todo lo vivido/ Hago homenaje a este hermoso lugar/ Espero que este barrio me pueda recordar.