MARÍA INÉS LORENZO
La hipnosis implica entrar en un estado de trance con fines espirituales o médicos. Y este 2008, 4.000 años después de conocida la técnica, vuelve con fuerza en el mundo incluso para tratamientos odontológicos sin dolor. En el consultorio de Atlántida de la dentista Cristina Gerascoff, por ejemplo, el paciente podrá escuchar: "Llevá la tensión del oído a escuchar el corazón, ¿lo sentís? Es un sonido, tu oído sirve para poder percibirlos, ¿sos consciente de eso? Ahora vas a escuchar el tic-tac del reloj. ¿Y la música de fondo? ¿La escuchás? El oído capta solo sonidos. Bueno, ahora vas a escuchar el ruido de la turbina. ¿Lo oís? Es sólo un sonido, no te hace nada en sí mismo, ¿sos consciente de eso?".
Previa hipnosis y con sugestiones por el estilo, Gerascoff podría comenzar un tratamiento o una extracción de muela sin anestesia alguna. La turbina es generalmente la herramienta más temida de quienes van al dentista, y justamente a través de la hipnosis se puede mitigar ese miedo, además de otras sensaciones más extremas como fobias.
Sin embargo, Gerascoff deja claro que no siempre es posible trabajar sin anestesia. "Todo va a depender de la capacidad de sugestión que tenga tanto la persona como el profesional en el momento de realizar la hipnosis", dice.
Pero la doctora también utiliza otros métodos para reducir el dolor y la tensión que genera tanto el uso de las maquinitas como otros elementos metálicos. Ella se declara odontóloga bioenérgetica y emplea preparados de hierbas para arreglar conductos, mejorar las ancías y sanar herpes o aftas; también trabaja con piedras energéticas y realiza reiki.
Desde otro ángulo, el psicólogo Pablo Martínez también emplea la hipnosis clínica como terapia psicológica. "La hipnosis es sólo una técnica y de por sí no tiene poder de curación. Sólo conduce a un trance", explica.
Tal estado se propicia que el paciente pueda descubrir aspectos de sí mismo que en estado "normal" no puede ver o asumir y que podrían ser la causa de una fobia sexual, depresión, estrés o alguna adicción por ejemplo, señala Martínez, quien realiza unas 15 hipnosis por semana. Y agrega: "Si hay conductas disfuncionales que limitan nuestra vida, a través de la hipnosis uno puede ver esos aspectos y descubre cómo se aprendieron". El paso siguiente es la "reestructuración cognitiva" que consiste en cambiar esas conductas nocivas por otras.
Pero hay que tener en claro que la terapia hipnótica no es una panacea. Para que los resultados sean 100% efectivos, según Martínez, la paciente debe acudir a terapia en un promedio de entre 20 y 30 horas en total.
Según estudios internacional, la hipnosis demuestra su eficacia en niveles superiores al 70% tanto para dejar de fumar, beber como para adelgazar. Pero eso no es todo, ya que como método de infertilidad psicosomática se estima que es 85% efectiva. Es decir, un anticonceptivo sin pastillas porque bajo hipnosis se hace el proceso en el que la mujer "cancela" psicológicamente la chance de embarazar.
Péndulo.
En el mundo existen al menos 140 formas para entrar en un estado de trance. El famoso péndulo que se ve en la televisión, por ejemplo, integra la lista; "es una técnica antigua donde por cansancio sensorial la persona entra en otro estadio, como que se duerme", explica Martínez. E ilustra la clave de todas las otras: "para propiciar el trance hay que aumentar la capacidad de focalización atencional", lo que puede hacerse a través del uso de palabras o de técnicas de respiración y relajación, como lo realizan Martínez y Gerascoff.
Cualquiera puede experimentar sensaciones por el estilo. Por ejemplo, al "perder" la mirada en el horizonte o ante el adorno del elefantito en el living. Es que la hipnosis es eso profundizado, y como consecuencia pueden suceder tres cosas: uno queda receptivo a las órdenes del terapeuta, "recuerda" de modo disociado episodios de su vida o puede controlar el miedo y dolor, como lo hace la odontóloga.
SIN riesgo. Gerascoff jamás le dedica menos de una hora a cada paciente y asegura que una vez que la persona logró entrar en trance -que puede llevar desde 5 a 20 minutos- y trabaja en su dentadura sin anestesia, no se corren riesgos ni de salud física ni mental.
"El paciente se ahorra el pinchazo y los efectos secundarios como pueden ser la hinchazón, el dolor y el consumo de medicamentos", asegura la odontóloga.
Con lo que sí se ha encontrado Gerascoff a la hora de hipnotizar a los pacientes son con algunas sorpresas como por ejemplo, que el miedo que ellos manifiestan bajo ese estado se relaciona con experiencias vividas fueras del consultorio, como maltrato físico o abuso sexual.
En esas situaciones, la odontóloga siempre prioriza la relación con el paciente y no realiza tratamientos en su boca, sino que trabaja exclusivamente en esas emociones.
Gerascoff señala también que el perfil de las personas que se realizan tratamientos en la boca sin anestesia es bastante disímil: desde hombres y mujeres adultos hasta niños y adolescentes. Agrega que generalmente todos ellos son fáciles de ser hipnotizados, lo que se corresponde con las estadísticas mundiales, que estiman que el 90% de las personas son pasibles de entrar en un estado de trance.
Lo más complejo en realidad es darse cuenta de cuándo el paciente se encuentra hipnotizado, para poder comenzar a trabajar en la boca sin generar miedo ni dolor.
La odontóloga explica que cuando la persona tiene los ojos semicerrados o los parpadea, y cuando puede sentir, oler y visualizar objetos y situaciones, significa que su mente y su cuerpo ya se encuentran en estado total de relax.
El secreto es este: el cerebro está compuesto por dos hemisferios: el izquierdo, que controla el lenguaje, las funciones lógicas y la razón; y el derecho, donde se encuentran las funciones emotivas y no verbales. Entonces, en el estado de trance se interconectan las funciones de ambos hemisferios logrando la armonía del cuerpo y una concentración mental profunda. Estados que, según los expertos, no deben confundirse con el sueño.
Mientras se duerme por ejemplo, la mente permanece inactiva. Y en cambio, cuando se está bajo los efectos de la hipnosis el cuerpo permanece "dormido" mientras que la mente se encuentra en estado consciente y receptivo.
Cifra que representa el grado de efectividad que tiene la hipnosis clínica tanto para dejar de fumar, beber como para adelgazar.
A no creerse el show de Tony Kamo
La hipnosis llegó al mundo hace 4.000 años; hay reportes de que los egipcios y luego los griegos la emplearon con fines espirituales o de curación. En Occidente, los primeros en utilizarla fueron los sacerdotes, para curar males y calmar dolores a través de la sugestión.
De a poco y desde el siglo XVII, la hipnosis se fue introduciendo en el mundo de la ciencia, a tal punto de que hoy, no sólo es efectiva para realizar intervenciones odontológicas sin anestesia, sino también que se utiliza como método alternativo para mejorar enfermedades como el asma, la alergia, la obesidad y la depresión. También es una técnica exitosa para tratar disfunciones sexuales, adicciones y curar afecciones del aparato genital femenino, sobre todo en los momentos previos a un parto, cuando la mujer presenta tensión premenstrual y amenorreas en las cuales el médico ya ha descartado causas orgánicas y hormonales.
Y aunque varios consideren que a través de la hipnosis se puede manipular o dominar a la persona, como hacía el español Tony Kamo en la tevé, lo cierto es que el paciente inducido a un estado de trance jamás pierde su capacidad de conciencia y percepción. "La hipnosis no modifica ni las creencias ni los valores", aclara el psicólogo Pablo Martínez.
También se ha asociado a la hipnosis con la posibilidad de "regresar a vidas pasadas". Es cierto que puede "volverse" a estadios anteriores como la infancia, pero de "vidas anteriores" no hay hasta el momento ninguna evidencia científica.
La cifra
70%.
Cifra que representa el grado de efectividad que tiene la hipnosis clínica tanto para dejar de fumar, beber, como adelgazar.