Cuando sucede, todo puede pasar. Es el preámbulo de la intimidad total, es la luz roja que avisa que esto no va a funcionar, es el intercambio de miles de bacterias, es el juego capaz de revitalizar una relación de pareja, es el deseo de que el otro vaya a lavarse los dientes, es el movimiento de 34 músculos faciales, es el espejo de la personalidad, es la llegada o la despedida. Pero claro que nadie se pone a pensar en eso cuando está a punto de besar o ser besado, un gesto que repetimos incansablemente a lo largo de la vida y que tiene tantas variables como significados.
¿Hay una técnica para besar bien? ¿Hasta dónde revela las intenciones y el modo de ser de quien lo da? ¿Es capaz de espantar o fomentar una posible pareja?
TÉCNICA Y FICCIÓN. Hace unos años la actriz Andrea del Boca sorprendió contando que estaba asistiendo a un curso teatral en Estados Unidos dirigido específicamente al arte del beso. Sorprendió porque, después de una vida de labios húmedos frente a las cámaras, no parecía que quedara mucho por aprender. Pero siempre se puede mejorar, al menos en la ficción.
De paso por Montevideo días atrás, Natalia Oreiro contó que aunque sí existe una técnica, ella no prepara los besos con el galán de turno. "Son códigos. Salvo que los actores se gusten y haya onda, tiene que ser actuación. Entiendo que para cine y determinados papeles se necesita una fogosidad especial, y es necesario que se vea real. En televisión sólo sucede con fogosidad cuando te gusta".
A diferencia de la vida real, el beso de ficción se puede mejorar tan sólo con ayuda de la luz, la cámara y "ser compañero" del otro, dice Natalia. "Es algo de a dos, y por eso no se puede tomar a la ligera. La gente tiene que emocionarse con la situación".
Fuera de los sets de filmación, algunos aseguran que es posible "enseñar a besar" en la vida real, con cursos y todos los chiches. De hecho, hace tres años, en Seattle (Estados Unidos) se fundó la primera "Academia del Beso", creada con el fin único de impartir clases de contacto bucal y sexo tántrico. Hasta entonces, las mejores enseñanzas teóricas en la materia provenían del cine (si bien no resultaba cómodo imitar esa forma de besarse en la que uno inclina al otro hacia atrás, como invitándolo a esperar el ósculo en posición de descanso, una escena propia de las películas de los años `50 que muy raramente se ve en la vida real).
Pero en la Academia de Seattle los cursos son eminentemente prácticos. Por 250 dólares, se asiste a sesiones con masajes de pies, un baile sensual y besitos en la mano que se dan las parejas. De ahí se pasa a las orejas, el cuello y finalmente los labios, mientras la instructora recorre el salón dando consejos, como que uno bese sólo el labio superior del otro.
Es que hay un montón de tipos de besos y cada uno brinda un mensaje diferente. "Cada forma traduce parte de nuestra personalidad", sostiene la sexóloga Carolina Villalba. "En la pareja crea toda una comunicación: uno sabe lo que el otro le quiere decir sólo con un beso. A veces sugiere un encuentro íntimo, otras un enojo. Con un beso también se puede transmitir mucha frialdad", dice la terapeuta.
ESA BOCA ES MÍA. Cuando se da o recibe un beso, no sólo son emociones lo que va y viene: también miles de bacterias, materias grasas, sales, albúmina, sustancias orgánicas, agua e información vital que aconsejará de forma inconsciente si convertir o no ese encuentro en una relación duradera.
Eso último concluyó un estudio realizado por la Universidad de Albany (Estados Unidos) que se dio a conocer hace algunas semanas y que tuvo como muestra a 1.041 estudiantes. "Cuando dos personas se besan, se está produciendo un complejo intercambio de señales químicas. Ese contacto activa mecanismos inconscientes que actúan para evaluar nuestra compatibilidad genética o nuestra viabilidad reproductiva con la persona que estamos besando", explicó el psicólogo Gordon Gallup, uno de los responsables de la investigación. Por eso, el primer beso de una relación es vital. Y eso, más allá de estudios científicos.
Para la sexóloga Villalba uno puede descartar una relación en función de un beso, pero aunque asegura que hay buenos besadores y de los otros, no cree que exista una técnica específica para besar. "Es muy personal, creo que se aprende con cada nueva pareja. Lo mejor es preguntarle al otro qué le gusta, siempre respetando los propios deseos".
Eso sí, existe un aspecto tan ignorado como importante a la hora de la gimnasia interbucal: la higiene. "No suena romántico pero es fundamental. En el beso se incluye el sabor y el olor. A veces identificamos a las personas por cómo huelen. No es para descartar, y menos en sexualidad. Quienes sufren de alitosis deben tratarlo. La buena higiene es también parte del éxito de un buen beso", dice Villalba.
Y eso sucede hasta en la ficción. Según cuenta Natalia Oreiro, antes de una escena apasionada "se recomienda ofrecer un caramelo antes; es de usos y costumbres. Lo ideal es ser educado con la otra persona y no comerte una ensalada de cebolla antes".
Todo detalle debe ser tomado en cuenta frente a un gesto tan simple que aporta grandes beneficios para la salud física y mental: el beso libera oxitocinas, una hormona asociada al placer y al acto de tocar, lo que ayuda a combatir las tristezas. Claro que no se trata sólo de juntar los labios, debe haber ganas y pasión. Será cuestión de practicar.
Dejar a la pareja porque "no lo hace bien"
Uno de cada cuatro españoles terminó una relación porque al besar a su pareja algo no funcionaba. A esta conclusión llegó el portal Match.com, tras realizar una encuesta entre 1.300 usuarios, consigna El País de Madrid.
De esos, el 42% adujo que era porque no había química; el 15% alegó "exceso de lengua" y el 6% culpó al mal aliento.
Por otro lado, el 74% estima que el mejor beso es el que se da lentamente, con los ojos cerrados porque es el más sensual y romántico. Muy por detrás (13%) escogen el beso múltiple y viajero que comienza en la frente y pasa por la mejilla, hasta llegar a los labios (no, no baja más, al menos en la encuesta). El menos apreciado es el beso en la mejilla (1%), porque es el que se da a las cuñadas o cuñados, o a los que te deben dinero, aunque este extremo no se aclara en el estudio.
Uno de los datos más reveladores del informe es la posición que adoptan los besucones a la hora de entregarse a la práctica. El 38% gira la cabeza hacia la derecha, frente al 15% que lo hace hacia la izquierda, y el 49% afirma no tener preferencia por el lado.
Lo que sí tiene claro el 68% de los encuestados es que la otra persona tiene que tener un atractivo general para que se produzca el beso. El 15% piensa que una bonita sonrisa también es importante, lo mismo que unos labios carnosos (13%).