DR. PABLO PERA PIROTTO
La palabra "aftas" significa quemaduras, y quienes las han sufrido alguna vez coincidirán en lo acertado del término. Para los que tengan la suerte de conocerlas por terceros, se trata de lesiones redondeadas, blanquecinas, rodeadas generalmente por un halo rojizo, que aparecen en la cavidad bucal, afectando con más frecuencia la cara interna de las mejillas, el paladar, el dorso de la lengua y las encías.
Pero su característica más saliente es esa sensación de intenso ardor y dolor que provocan, que se intensifica al masticar, hablar o tragar. Se calcula que aproximadamente un 25% de la población las han tenido en algún momento de su vida, siendo más frecuente en las mujeres que en los hombres.
Si bien no se conoce exactamente qué es lo que las origina, se sabe que los traumatismos son un factor importante en su aparición; desde pequeñas lesiones provocadas al higienizarse los dientes hasta heridas producidas por alimentos muy duros.
El factor emocional también es importante, coincidiendo su aparición con momentos de mucho estrés. Las aftas generalmente se curan en forma espontánea, sin dejar cicatriz, en un máximo de dos semanas.
De todas formas, existe una gran variedad de tratamientos, tanto caseros como farmacológicos, para aliviar el dolor y cicatrizar cuanto antes las heridas.
Por ejemplo, son útiles los anestésicos locales en gel del tipo xilocaína viscosa, lo que facilita la alimentación. Hacer buches con una medida de agua oxigenada y una igual de agua es un tratamiento barato que puede ser efectivo, siendo recomendable colocar luego sobre las ulceraciones pequeñas cantidades de leche de magnesia. Recurrir a los antisépticos bucales para reducir la contaminación microbiana y el riesgo de infección secundaria también está indicado.
Desde el punto de vista médico, lo más utilizado son los corticoides de alta potencia, que si bien logran buenos resultados, tienen la dificultad de que es difícil hacer que permanezcan sobre las lesiones y no sean arrastrados por la saliva de la boca.
Por ese motivo, muchas veces se "fijan" con un producto llamado orabase. También la realización de toques con ácido tricloroacético por parte de un profesional experimentado en el tema produce, en la mayoría de las veces, su rápida desaparición.
En cuanto a los consejos para quienes sufren con frecuencia de aftas, se recomienda mantener una buena higiene dental tanto a nivel del cepillado y consultar periódicamente al odontólogo.
Los alimentos mejor tolerados durante los empujes son los blandos a una temperatura fría o tibia, ya que las comidas picantes o demasiado calientes empeoran el cuadro, así como sucede con los dulces, los cítricos y el café.
Se recomienda comer zanahoria, perejil y espinaca, que son ricos en beta caroteno, lo que acelera la cicatrización de las membranas mucosas.
Estas dos últimas verduras además aportan hierro, cuya escasez es un factor que contribuye a su aparición. También es conveniente eliminar los chicles y los caramelos duros.
Si bien siempre es aconsejable que el diagnóstico de aftas sea realizado por un médico, ya que pueden confundirse con otras enfermedades que requieren tratamientos específicos, la consulta se impone cuando las lesiones miden más de 2 ó 3 centímetros o persisten más de dos semanas.