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Efecto Tinelli: Más clases de baile, patin y canto
Sueño de artista
DE PORTADA. Sueño de artista | Mujeres son enorme mayoría en baile y patín, aunque de a poco se forman grupos de hombres. Instructor dice que muchas se acercan con el fin de moldear la figura

MIGUEL BARDESIO

"Todas quieren ser la Capristo", dice el líder de la Federación de Patín ilustrando un nuevo fenómeno en su deporte: cada vez más jóvenes y adultas quieren aprender. En danza, las academias marcan récord en 2008. Los expertos evalúan "positivo" el boom, pero ojo con los estereotipos y la ilusión de éxito fácil.

Quién quiere ser Ximena Capristo? Tal vez ninguna uruguaya lo desee a conciencia, pero lo cierto es que después de Patinando por un sueño se multiplican las interesadas en aprender patín sobre ruedas, la única opción criolla cuando en el país no hay pista de hielo. Lo informa el presidente de la Federación Uruguaya de Patín, Ernesto Cajaravilla, quien textualmente habla de "boom" y "aumento considerable" pero no en las niñas, que son las patinadoras de siempre, sino en jóvenes y adultas. Tanto se ha sorprendido que él bromea con una respuesta: "Todas quieren ser la Capristo".

¿Y a quién le gustaría parecerse a Carla Conte? ¿O Claudia Fernández? ¿Mónica Farro? ¿Y ahora Eunice Castro? Pues lo mismo. Las academias de danza suman más y más alumnos y cada año es un nuevo récord sobre el anterior. Por lo menos así pasa en una de las instituciones más importantes: la Escuela de Comedia Musical de Luis Trochón. El 2008 arrancó con 250 alumnos y la mitad de ellos se apuntó para una formación profesional como intérprete de musical, una carrera de tres años, todo un proyecto de vida.

Ignacio "Nacho" Cardozo tiene otra de las escuelas clave de danza en el país y allí también nota el incremento. "Sin duda, los programas han incentivado muchísimo y también generan más conocimiento. La gente sabe más", asegura el bailarín y coreógrafo. Él habla de "programas" porque no sólo responsabiliza a ShowMatch del fenómeno, sino a otros como el español Mira quién baila ("mucho mejor que el de Tinelli"). El director de musicales Luis Trochón menciona también a Operación Triunfo y en definitiva, a un boom de lo artístico que se respira en los últimos años y que los programas confirman. En otro plano, pero no por casualidad, Secundaria apronta un Bachillerato Artístico que por ahora se ensaya en plan piloto, pero ya saldrá.

Un ejemplo para el canto: la escuela de Todomúsica registra un aumento de 50% y otra institución, Recrearte, incrementos similares. Pero ellos no asocian el crecimiento del alumnado a ShowMatch. A lo mejor porque Cantando por un sueño ha sido el más deslucido de los realities o porque allí en verdad corre otro fenómeno: el boom que se vivió (y se vive) a raíz de las bandas de rock nacionales.

Las cosas, entonces, no son tan directas. La influencia de los ciclos de Tinelli es más bien de atmósfera. Pero no determina una vocación. Hoy y gracias a sus 13 o 15 puntos de rating promedio (170.000 espectadores), todos saben más o menos lo que es una coreo, un compás, los trucos o el ritmo y tempo. Esto pone al baile, al patín y al canto en boca de todos y despertará el interés en aquellos que ya tengan un cosquilleo. El psicólogo Roberto Balaguer lo reflexiona de este modo: "Si a mí me interesa el baile, pero nadie lo hace, seguramente mi iniciativa va a ser mucho más tibia comparada con la situación de que muchos lo hagan, salga por televisión y sea un éxito". Esta es la diferencia entre el Uruguay anterior a Tinelli y el actual.

"TINELLIZACIÓN". Pero hay otra clase de interesados en las disciplinas artísticas, los que la practican por placer o ejercicio físico. Y allí la "Tinellización" parece más directa. Después que Ximena Capristo ganara el Patinando por un sueño, un instructor del Platense Patín Club, Rodolfo Speyer, vivió anécdotas por este estilo: "Muchas venían porque querían sacar un buen cuerpo en dos clases. Lo que ocurrió fue que Tinelli dijo una vez: `mirá el culo que sacó patinando` y eso no es cierto. Es un deporte como cualquier otro, no va a modelar el cuerpo en una semana".

Del patín, Tinelli es el único responsable del boom. Cajaravilla dice que hay 85 clubes en todo el país, que 5.000 son las niñas y adolescentes patinadoras federadas, lo que no cuenta a la nueva camada de jóvenes y adultas. Y menciona el caso particular del litoral uruguayo. Allí, donde se ve más televisión argentina que nacional, "los instructores no dan abasto", dice Cajaravilla, que no quiere exagerar pero aventura una ranking: "Creo que en esa zona el patín es el segundo deporte más practicado, después del fútbol". Y añade: "no sólo las niñas patinan, sino que van con sus madres".

En esta disciplina, como en el baile, la abrumadora mayoría son mujeres. Eso sí que no lo cambia Tinelli. Pero quién sabe. La escuela de Nacho Cardozo abrió este año un nuevo grupo sólo de hombres, todo un récord nacional. "Empezamos con el Hip Hop, que es como más `varonil`, pero después se enganchan con lo demás", dice el coreógrafo.

OTRA DE ARENA. Walter Veneziani, bailarín y coreógrafo, integra el "Equipo Praxis para la investigación y el desarrollo de la danza", que ha investigado la influencia de la televisión con respecto al baile. Asegura que existe una "erupción", pero difícil de medir porque no hay un registro de docentes ni alumnos.

La Asociación de la Danza del Uruguay es una medida. Veneziani dice que nuclea a 200 profesionales y se calcula que al menos hay otros 200 en el país. Haciendo cuentas y a un mínimo de 10 estudiantes por docente, da 4.000 pupilos. Pero es una magnitud inferior a la real cuando hay muchos que "aprovechando la volada" se improvisan como profesores.

La "volada" es, justamente, el incentivo televisivo. En los barrios de la periferia y en el marco de varios programas culturales de la IMM, Veneziani se ha encontrado con grupos de chicas que reproducen coreografías de la tevé, como las de la serie Patito Feo. Y antes era Shakira o la telenovela El Clon o Xuxa, en los `90.

Con respecto a Tinelli, Veneziani cree que a la larga ejerce una influencia negativa y más para los espectadores que no acceden a otro tipo de espectáculo. ShowMatch reproduce "estereotipos y antivalores". "El baile del caño es un pésimo mensaje de género. O la visión machista del tango. Cuando bailan tango, siempre el hombre es el duro, el que le da cachetadas a la mujer. Esas cosas, que alguien podría decir que son una pavada, educan e influyen", asegura.

El psicólogo Balaguer, que trabaja con adolescentes, agrega otra señal de alarma. En Bailando, Patinando y Cantando no importa solamente la actuación, sino todos los recursos para mantenerse en la pantalla. El mensaje es: no hagas bien lo que hagas, hacelo de una forma que llame la atención. "El koala (de Rocío Marengo) era para llorar a gritos; sin embargo, prendió y eso lo que vale en la televisión. No la destreza o el profesionalismo en sí".

Para el analista, la clave de la penetración de Tinelli y otros programas en los jóvenes es que reciben su impacto justamente cuando están formando su identidad y allí hay una gran oferta de modelos en los que inspirarse. El otro secreto es la lógica del reality: los "soñadores" son bailarines, sí, pero anónimos hasta que de un día para el otro saltan a la gran fama. Al último casting de Bailando se presentaron 400 uruguayos y quedaron dos. No importa la proporción; por más remota que sea, la posibilidad existe y alimenta la ilusión de "estar ahí".

Bailar, patinar o cantar, como cualquier otra disciplina artística, significa divertirse, desarrollar la creatividad y socializar. Por eso, Veneziani llama a aprovechar la "erupción". "No importa por qué vienen, importa que sigan bailando en vez de estar echado en la casa o tomando vino en la esquina", dice. Pero tampoco es inteligente llegar a una taller donde hay espectadores de Tinelli y despacharse con algo así: "Lo que miran es basura`, porque marcás distancia", ejemplifica.

Por eso, llama a que exista una política de "animadores culturales" que capten el interés y desarrollen en los jóvenes una capacidad crítica. un camino propio. Mientras esperamos, prendé que ya empieza Tinelli: "Buenas noches, América" (Producción: Gabriela Vaz y María Lorenzo).

Las cifras

5.000 Son las niñas y adolescentes afiliadas a la Federación Uruguaya de Patín, sin contar a las nuevas jóvenes y adultas.

400 Es la cantidad mínima de profesionales de baile en el país. 200 están nucleados en la Asociación de Danza del Uruguay.

50% Aumento estimado en el número de estudiante de canto en los últimos dos años. En base a cifras particulares de tres escuelas.

400 Postulantes uruguayos se presentaron al casting para Bailando por un sueño, en febrero. Quedaron dos seleccionados: Virginia Dobrich y Eliseo Álvarez.

Más difícil de lo que aparenta

PATINAJE. "Para un principiante depende de la capacidad natural que posea, pero llegar a un nivel básico es necesario no menos de un año de entrenamiento", dice el instructor de patín artístico Rodolfo Barcia. Un colega suyo, Rodolfo Speyer, asegura que desde cero, una persona aprende en seis meses las "figuras que se veían en Patinando por un sueño. "Su nivel era bastante limitado, (las famosas) se pasaban la mitad del tiempo arriba del compañero". Añade que quien aprende a patinar sobre ruedas, se adapta fácil al hielo. Los patines cuestan entre 200 y 1.000 dólares y en el Platense Patín Club, las clases cuestan 600 pesos mensuales. Hay otros 85 clubes que enseñan.

BAILE. El bailarín y coreógrafo Nacho Cardozo, asegura que llegar a nivel profesional insume por lo menos cinco años de dedicación. "Cuanto antes se empiece, mucho mejor", añade. Carlos Castro, docente de la Escuela de Comedia Musical del director y coreógrafo Luis Trochón, asegura que aprender a bailar lleva al menos dos años. "Depende del talento innato de cada uno". La oferta de academias es muy variada y van desde 80 pesos la clase a 3.000 mensuales una formación profesional.

CANTO. "Primero, hay que tener una noción básica de oído para poder afinar. Con eso, el oído capta una nota musical y la puede reproducir", estima Andrés Barbery, que guía talleres de canto en la escuela Recrearte. De todas formas, Barbery cree que lo fundamental son las "ganas". "La pasión y las ganas son más importantes que la calidad vocal. Hay gente que sin tener tantas condiciones llega muy lejos", dice. En Recrearte, las clases de canto cuestan 695 pesos mensuales lo que incluye una individual y otra de lectoescritura. Al final del año, se hacen recitales con todos los estudiantes.

"Es un show de TV y punto"

Eugenia canta desde los 13 años y un día de 2007 viajó a Buenos Aires al casting del programa American Idol. No quedó seleccionada, pero volvió con la experiencia de saber lo que era: "Es un show de televisión donde no importa mucho cómo cantás. A mí, ni me dejaron cantar y otros compañeros quedaron afuera porque eran de Uruguay", dice la joven, ahora de 18 años.

Cuando hubo casting para Cantando por un sueño ella no se presentó porque era menor de edad. ¿Y ahora? "No sé, tendría que ver cómo estoy en ese momento". A la vez, ella estudia publicidad e inglés.

Muchos de los que practican danza tienen una visión crítica de ShowMatch. Mariana Porteiro, de 24 años: "El programa de Tinelli degrada un poco la danza y el arte. Muestran mucho el cuerpo y resaltan más eso que la danza. Yo no me anoté al casting, pero conozco a los dos soñadores uruguayos (Virginia y Eliseo) y me cuentan. Como experiencia está bueno, pero...", dice la estudiante de la Escuela de Comedia Musical.

Su director, Luis Trochón, dice que muchos alumnos del nivel profesional ansían emigrar pues Uruguay no ofrece mayores posibilidades.

Patinar y mostrar la cola

Varios patinadores uruguayas han recibido distinciones a nivel internacional. Deboratch Mourglia, por ejemplo, salió quinta en el último mundial.

Por ese elevado nivel, a muchos les rechina el show de Patinando por un sueño. Rodolfo Speyer, instructor en el Platense Patín Club, ejemplifica con el vestuario: "Una de las cosas que nos chocaba del programa era ver cómo vestían a las mujeres, mostrando toda la cola. En las competencias oficiales, la vestimenta es muy sofisticada, con brillos o lentejuelas, pero está específicamente prohibido que la mujer muestre los glúteos. Entiendo que es un show televisivo, pero le daba una apariencia grasa al deporte".

El guía de canto de la escuela Recrearte, Andrés Barbery, tiene una visión parecida de Cantando por un sueño. "Es algo totalmente mediático, creo que puede despertar curiosidad en gente que de pronto descubre la vocación, pero tratan a las personas y voces como un producto. "Es como hicieron los tres tenores más famosos que realizaron un show que nada tiene que ver con la ópera, pero acercaron gente a la ópera", dice en referencia a Plácido Domingo, Pavarotti y José Carreras.



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Foto: El País. 
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