Los países sudamericanos, rebosantes de efectivo por el alza en los precios del petróleo, la soja, el cobre y otras exportaciones de materias primas, están gastando a manos llenas en equipo militar.
Después de las compras de armas efectuadas por el presidente venezolano Hugo Chávez, que en el 2005 hizo un pedido de aviones militares y 100.000 rifles de asalto por US$ 1.300 millones, los países de la región, como Colombia y Ecuador, están reforzando sus arsenales.
Colombia está comprando 24 aviones de combate israelíes Kfir. Brasil planea construir su primer submarino nuclear. Ecuador aumentará el gasto militar 19 por ciento este año.
En general, el gasto regional en armas aumentó 55 por ciento en cuatro años a US$ 38.400 millones en 2007, dice el International Institute for Strategic Studies.
El riesgo es que todas esas armas aumenten las posibilidades de que un incidente menor, como la reciente disputa de Venezuela por la incursión de Colombia en un campo de rebeldes en Ecuador, se convierta en uno mayor, dice Christopher Sabatini, director de política en el Council of the Americas de Nueva York, un grupo de investigación.
"Ha habido una escalada militar importante", dice Sabatini. "La acumulación de armas y equipo de ataque permite a los líderes ser mucho más belicosos de lo que serían de lo contrario".
Chávez encabezó el regreso de la región al mercado de armas con su propuesta de volver a Venezuela "invulnerable" a un ataque, como lo dijo el año pasado.
Las compras de armas efectuadas por el país por US$ 4.400 millones del 2003 al 2006 colocaron al país en sexto lugar entre los países en vías de desarrollo en el período, según un informe del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos.
GASTO DE CHÁVEZ. El gasto de Venezuela, que tiene las mayores reservas de petróleo y gas en Latinoamérica, ha subido conforme los precios del petróleo aumentaron a más de US$ 110 el mes pasado, en comparación con US$ 12,30 cuando Chávez asumió el cargo el 2 de febrero de 1999.
Sus mayores compras las efectuó en el 2006. Tan solo ese año, Chávez firmó acuerdos por US$ 3.100 millones para adquirir armas avanzadas, incluso 24 aviones de combate Sukhoi Su-30 hechos en Rusia y 38 helicópteros de combate y transporte producidos por Rostvertol Plc de Rusia. El Su-30, con un alcance de 4.800 kilómetros, es un arma ofensiva que puede transportar bombas y misiles aire-tierra, según el grupo de investigación Globalsecurity.org.
Más recientemente, el servicio de noticias Interfax de Rusia informó el 4 de abril que Venezuela podría comprar tres submarinos diesel rusos más.
"La repentina compra de armas y sistemas avanzados de armas en Venezuela lleva a la pregunta: `¿Cuál es la amenaza militar que está surgiendo?´", dijo en una entrevista el almirante de Estados Unidos James Stavridis, que supervisa asuntos militares para Latinoamérica.
"Chávez se ha sentido mucho más cómodo siendo belicoso con sus nuevas armas", dice Adam Isacson, analista para Latinoamérica en el Center for International Policy, un grupo de investigación de Washington sobre política exterior.
Colombia ha recibido más de US$ 5.000 millones en ayuda militar y para el combate al narcotráfico de Estados Unidos desde el 2000, incluso 47 helicópteros Black Hawk fabricados por Sikorsky Aircraft Corp., para combatir a las FARC. Los aviones de combate Kfir que está comprando tienen un alcance de 3.200 kilómetros y pueden transportar bombas o misiles.
Brasil, cuya economía de US$ 1,3 billones es la mayor de Latinoamérica, tiene menos que temer de Chávez, pero considera al fortalecimiento de su ejército una manera de avanzar sus planes de desempeñar un papel más importante en la escena mundial, como su ambición de obtener un puesto en el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas.
"Para tener más peso en la escena mundial, hay algunos instrumentos de política exterior además de la economía", dice el coronel retirado del ejército estadounidense Jay Cope, investigador sénior de la National Defense University en Washington. "Uno de esos instrumentos son las fuerzas armadas".
ECUADOR, CHILE. Por su parte, el presupuesto de defensa de Ecuador ha subido 190 por ciento desde el 2000, según el Stockholm International Peace Research Institute, conocido como SIPRI. El presidente Rafael Correa respaldó el incremento de 19 por ciento este año en el presupuesto de defensa de Ecuador, a US$ 920 millones, para subir los salarios y transferir las fuerzas a la frontera norte del país con Colombia. Ecuador participó en la última guerra de la región, en 1995, cuando un enfrentamiento fronterizo con Perú dejó un saldo de hasta 500 víctimas.
El gasto militar en Chile, el mayor productor de cobre del mundo, subió gracias a una ley de 1987 que dirigía 10 por ciento del ingreso del país por cobre al Ejército. El precio del cobre ha subido a casi el cuádruple en los últimos cinco años. Las compras efectuadas desde el 2006 incluyen 18 aviones de combate F-16 fabricados por Lockheed Martin y 10 misiles antibuques Harpoon de Boeing Co. BLOOMBERG