MATTHEW LYNN | BLOOMBERG
¿Será que el sector de fondos de cobertura se creó teniendo como base una serie de mentiras?
En los últimos diez años, su explosivo crecimiento se ha basado en una simple afirmación: que gestores de capitales experimentados, motivados por las elevadas comisiones por desempeño, podían superar al mercado cuando sube, y evitar los problemas cuando cae.
No obstante, la crisis de crédito ha demostrado que eso es un mito. Aunque algunos administradores de fondos han tenido un desempeño brillante, muchos más han fracasado.
Ahora pareciera que la base del sector es una falsedad más sistemática. Dos estudios académicos recientes sugieren que los fondos de cobertura han sido rutinariamente deshonestos, o al menos han "economizado verdad".
Si eso es cierto, entonces es preocupante para los administradores de activos alternativos. Conforme se propaga la idea de que los fondos de cobertura no pueden ofrecer los rendimientos garantizados que prometían, está saliendo mucho capital.
El pesimismo que rodea a un sector que alguna vez fue floreciente es justificado e incuestionable. Casi todos los días hay nuevas noticias de un nuevo fondo que fracasó. Este año más de doce grandes fondos de cobertura han cerrado, congelado los pagos o se han visto obligados a buscar capital externo porque los mercados se volvieron volátiles.
Peloton Partners LLP liquidó su mayor fondo porque hizo apuestas erróneas sobre valores hipotecarios, mientras que JWM Partners LLC, manejado por el ex jefe de Long-Term Capital Management LP, se vio afectado por fluctuaciones en los bonos del gobierno japonés. En general, los fondos de cobertura tuvieron su peor desempeño trimestral en seis años, según Hedge Fund Research de Chicago.
RETORNOS DISTORSIONADOS. Todo el mundo sabe que los mercados suben y bajan. No hay inversión alguna que gane dinero cada año. Los fondos de cobertura estaban destinados a pasar por una mala racha. ¿Pero qué pasaría si los fondos han estado distorsionando la verdad?
Veronika Krepely Pool, profesora asistente de finanzas de la Universidad de Indiana, y Nicolas Bollen, profesor asociado de finanzas de la Universidad de Vanderbilt en Tennessee, examinaron los informes de los fondos de cobertura a sus inversores en el curso de los años. Aunque con frecuencia los fondos tuvieron un alza de un uno por ciento mensual, raramente registraron una pérdida de la misma cuantía.
"Calculamos que aproximadamente diez por ciento de los rendimientos en la base de datos que usamos están distorsionados", concluyeron. "Esto sugiere que informar mal sobre los rendimientos es una práctica generalizada".
Naturalmente, uno puede entender por qué podría estar ocurriendo eso. Es una vergüenza perder dinero cuando uno les prometió a los inversores obtener ganancias. La diferencia entre perder 0,1 por ciento y ganar 0,1 por ciento no es mucha en términos de dinero; pero en términos de presentación puede ser crucial. Quizá pueda desestimarse como una mentira pequeña. El problema con las mentiras pequeñas, no obstante, es que conducen a mentiras mayores.
ARTISTAS DEL ENGAÑO. Un informe del Wharton School de la Universidad de Pensilvania sugiere deshonestidad a una escala mayor. El profesor de estadística Dean Foster y el investigador senior de la Brookings Institution H. Peytong Young dijeron que es fácil para los fondos de cobertura establecerse y ganar dinero sin tener reales habilidades de inversión.
"Es muy difícil crear una estructura de incentivos que recompense a los gestores de fondos de cobertura hábiles sin recompensar al mismo tiempo a gestores que son menos capaces y a verdaderos artistas del engaño", dijeron en un estudio titulado "The Hedge Fund Game" (El juego de los fondos de cobertura).
Así que ¿cómo lo hacen? Dicen que se puede simplemente replicar una estrategia de inversión ideada por otro, tomar posiciones importantes y cobrar enormes comisiones por desempeño hasta que todo estalla. Para entonces, ya se habrá embolsado mucho dinero, y no tendrá que devolver nada si el fondo fracasa.
"Es extremadamente difícil de detectar, basándose en el desempeño de un fondo, si un administrador realmente ofrece rendimientos superiores, si es mera suerte o si es un simple artista del engaño", dijeron.
TRATO. No hay nada en esas conclusiones que sorprenda a alguien que ha seguido al sector de fondos de cobertura. El trato era que a cambio de comisiones -lo que en efecto da a los administradores una participación en el fondo- los inversionistas obtendrían rendimientos superiores al promedio.
Sin embargo, parece que muchos fondos han estado dependiendo de un mercado en alza y sentándose a cobrar veinte por ciento de los beneficios, la comisión de desempeño típica de los fondos de cobertura.
¿La conclusión? La promesa en la que se basa el sector parece ser básicamente falsa.
Si los inversores empiezan a cuestionar la capacidad de los fondos de cobertura para producir rendimientos consistentemente superiores, podrían empezar a retirarse del sector a raudales, y con justa razón.
Los fondos de cobertura necesitan empezar a endurecer sus procedimientos de información. Manipular los resultados para dar la impresión de un mejor desempeño no es aceptable.
Y lo que es más importante, necesitan reexaminar sus estrategias para determinar si están superando al mercado genuinamente, porque si no, deben devolverles su dinero a los inversores.