PEDRO BARRENECHEA
La crisis económica mundial continúa generando serias dudas sobre sus efectos en países como los nuestros, que aún no han sido significativamente afectados, dados los altos precios de los alimentos que benefician directamente nuestras exportaciones; y ello, a pesar de que se han recibido fuertes impactos a través del elevado precio del petróleo, la traslación de los problemas en los mercados financieros internacionales y la desaceleración del ritmo de crecimiento de la economía estadounidense, a lo cual se agrega la inestabilidad que esta crisis genera a nivel mundial.
Por último, en estos días, los precios de los alimentos y en especial de los commodities agrícolas han empezado a retroceder afectados por los impactos de la crisis internacional sobre sus demandas. A ello se agrega que los problemas de la economía americana han presionado a la baja al dólar, tanto a nivel internacional como local, generando limitaciones a la competitividad de nuestras exportaciones en los últimos meses. Además, los altos precios de alimentos y petróleo y la mejor situación económica de la población están presionando los niveles de precios internos, con un cierto rebrote inflacionario que ha comenzado a preocupar.
CRECIMIENTO EN 2007. Sin embargo, en lo que respecta a nuestra economía, los datos que se han conocido sobre la actividad económica global aún no muestran los efectos de la crisis, ya que se han publicado sus resultados al año 2007, con un incremento del 7,4% anual en el Producto Interno Bruto, según ha informado recientemente el Banco Central del Uruguay (BCU).
Este excelente comportamiento responde tanto a los efectos de la demanda interna, impulsada por el mayor nivel de empleo con baja de la tasa de desempleo y el crecimiento de los ingresos de la población ante la mejor situación económica, como a la externa por el excelente desempeño de la economía internacional en relación a nuestros productos de exportación que impulsó sus precios y volúmenes en el año.
Debe tenerse en cuenta que este incremento del PIB del año 2007 es uno de los más elevados de nuestra historia y además el quinto consecutivo luego de la retracción observada en la reciente crisis económica que afectó tan fuertemente a nuestra economía, lo cual está mostrando la dinámica de la recuperación.
Por su parte, desde el punto de vista de los grandes sectores que componen el producto, se destaca claramente el crecimiento de los servicios con tasas superiores al 10%, como un reflejo de lo comentado sobre la demanda interna junto con la buena performance del turismo que ha mostrado un mayor gasto per cápita de los visitantes.
También es importante destacar el crecimiento de 8% del valor agregado de la industria en el 2007. En este resultado tuvo una influencia importante la actividad de la empresa Pepsi en la Zona Franca de Colonia y sus exportaciones de concentrado, junto al inicio de actividades de la empresa Botnia en su producción de celulosa en Fray Bentos. De todas maneras, tal cual he comentado en columnas anteriores, también se destacaron actividades dirigidas a atender directamente la demanda interna por su mejor desempeño, ciertas industrias que a su vez exportan a la región, las exportaciones tradicionales de commodities, en especial de origen agrícola, y la expansión actual de la exportación maderera.
CRECIMIENTO EN 2008. En relación al año actual, aún no se tiene información que refleje clara y significativamente los efectos de la crisis internacional sobre nuestra economía, ya que el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha elaborado hasta el momento los índices correspondientes a la evolución de la actividad manufacturera para los dos primeros meses del año, que han sido publicados recientemente.
El Índice de Volumen Físico de la Industria Manufacturera muestra un crecimiento elevado para el mes de febrero del 2008, al ubicarse en 11,3% anual sin considerar a la refinería de petróleo. Este guarismo se aproxima a los observados en el primer semestre del 2007 y se ubica por encima de los registrados en el último trimestre de ese año. Ello es un buen indicio frente a la incertidumbre actual de los mercados locales e internacionales, a al vez que confirma lo adelantado en notas previas, donde se observaba que gran parte de los sectores que componían el Índice continuaban creciendo a tasas superiores al 10% anual y la desaceleración correspondía sólo a una performance negativa de unos pocos sectores industriales.
Si se considera el acumulado de los dos primeros meses del año, este Índice muestra un incremento del 14,3% en relación a igual período del año 2007, que corrobora lo comentado precedentemente.
De todas maneras, es importante observar en particular el desempeño de los diversos sectores industriales para visualizar más claramente el significado de estos crecimientos y a su vez intentar evaluar cómo se reflejarían los impactos de la actual crisis internacional sobre la evolución de la actividad manufacturera en este primer semestre del año.
Al igual que en meses anteriores, el análisis sectorial se refiere a la apertura del Índice en 36 sectores a tres dígitos de la Clasificación Industrial Internacional Uniforme (CIIU). En primer lugar, se destaca que en estos dos primeros meses del año, 28 sectores muestran un comportamiento anual positivo, de los cuales 16 (más del 40% de los mismos) crecieron por encima del 10% anual y además la mitad de ellos (o sea 8 sectores) mostraban incrementos superiores al alto guarismo promedio del período (14,3% anual en enero-febrero 2008).
Si se observan las distintas evoluciones sectoriales, se concluye que en estos primeros meses continúan influyendo positivamente la producción de concentrados exportados por Pepsi, junto a diversos sectores conectados a la demanda interna y también al ámbito regional tales como textiles, calzado, productos químicos, minerales no metálicos, motores, electrodomésticos y automóviles que, en general, presentan tasas anuales superiores al promedio de la industria en estos dos meses. Por su parte, las exportaciones de commodities, tradicionales de nuestro país, se han visto en cierta medida frenadas por la situación cambiaria y los primeros síntomas de las dificultades internacionales, excepto en lo que se refiere a lácteos y arroz, que presentan una buena dinámica especialmente en el mes de febrero.
CONCLUSIONES. Frente a ello, puede pensarse que el crecimiento industrial se ha visto fortalecido en estos dos primeros meses del año, en especial por la variedad de sectores que presentan altos crecimientos y que, a su vez, atienden distintos destinos internos y externos.
Algunos indicadores contribuyen a reforzar esta conclusión, ya que en los dos primeros meses del año, la demanda de empleo se mantuvo elevada y la tasa de desempleo cayó al 8,2% de la Población Económicamente Activa (por menor tasa de actividad, ante el retiro de personas de la fuerza de trabajo, posiblemente por la mejor situación económica). Además, los niveles de ingresos de la población, con un cierto rezago en enero, luego del alto incremento de diciembre del 2007, muestran un nivel superior en más de un 5% en términos reales a los vigentes en igual período del año pasado. Por último, también cabe destacar el fuerte crecimiento exportador de estos dos meses con ventas al exterior superiores en 39% a las de igual período del 2007, aunque este guarismo esté parcialmente influido por los mayores precios internacionales. Ello hace que se pueda ser relativamente optimista frente a los efectos de la actual crisis internacional, ya que dicha dinámica industrial se considera lo suficientemente sólida (ya lleva varios años sosteniéndose) como para enfrentar con cierto éxito la retracción del tipo de cambio y menores precios de los commodities (con menores exportaciones por falta de rentabilidad y mayor competencia importada sobre los bienes locales), junto a un mayor costo financiero ante tasas de interés crecientes para frenar el recalentamiento inflacionario que se empieza a observar.