El camino de tierra sube serpenteando la colina y atraviesa un bosque de pinos gigantescos hasta llegar a la cima donde se yergue la casa de Jake Terhune, en el corazón del condado de Sonoma, California. En 2006, este ebanista con brazos cubiertos de tatuajes y una barbilla pelirroja, compró ese inmueble en US$ 985.000. Mediante un depósito de US$ 100.000 y el compromiso de pagar unos US$ 6.900 mensuales durante treinta años accedió a una vivienda de tres dormitorios, un anexo para su taller y catorce hectáreas de campo. Pero los negocios comenzaron a andar mal casi tan pronto como se mudó. La demanda de carpintería fina se detuvo y sus ingresos, que rondaban los US$ 20.000 mensuales, cayeron un 50%. Luego del pago de la primera cuota, empezó a atrasarse.
Al serle imposible persuadir a Irvine, la filial de Ameriquest Mortgage Company en California, que modificara los términos del préstamo, Terhune dejó de pagar e ignoró las llamadas que amenzaban con desalojarlo. En el verano de 2007, la empresa puso la hipoteca a la venta. "Estaba trabajando en dos obras cuyos propietarios quebraron. Si mis clientes no me pagan, la compañía hipotecaria no puede pretender que yo le pague", razona el ebanista.
Fue entonces cuando Ralph Dellacamera se involucró en el negocio. Este hombre de 54 años es uno de los tantos inversores -entre ellos, Goldman Sachs Group Inc., la firma de valores más grande del mundo, Equifin Capital Partners y el multimillonario Wilbur Ross- que buscan ganar dinero del colapso del mercado hipotecario subprime y, al mismo tiempo, ayudan a los deudores a conservar sus viviendas.
Mediante la adquisión de préstamos con serios riesgos de incumplimiento por la mitad de su valor y luego encargándose de cobrar las cuotas y manejar el papeleo, Dellacamera dice que puede reducir costos lo suficiente como para ofrecer facilidades de pago y tener aún una ganancia. Una vez que los deudores van saneando su situación, los créditos se puede revender en el mercado secundario con una ganancia del 15%-20%.
National Asset Direct Inc., una colateral de DellaCamera Capital Management, compró la hipoteca de Terhune el año pasado pagando US$ 0,69 por cada dólar nominal. El ebanista estaba atrasado en US$ 70.000 y la empresa le hizo una propuesta que no podía rechazar: a cambio de un pago en efectivo de US$ 25.000 y cuatro cuotas mensuales por el monto original, le ofrecía bajar la tasa de interés de 8,9% a 6,5%, con lo cual las restantes mensualidades se reducían a US$ 5.174. Aun con esas facilidades, no pudo cumplir con el pago correspondiente a diciembre pasado. "Me tengo fe y estoy tratando de ponerme al día", alega Terhune.
HIPOTECAS. Dellacamera y un socio desconocido han aportado US$ 102 millones desde que National Asset Direct abrió en octubre de 2006. La compañía ha invertido US$ 75 millones en la adquisición de hipotecas con un valor facial de US$ 150 millones. Hasta enero pasado, las utilidades de los préstamos que han sido liquidados supera el 20%. En febrero, el empresario estaba planeando aumentar el capital a US$ 1.000 millones provenientes de inversores interesados en apostar a que se puede ganar dinero de la crisis hipotecaria.
El número de los propietarios de viviendas que están atrasados en los pagos de sus hipotecas en Estados Unidos alcanzó su más alto nivel en veintiún años durante el tercer trimestre de 2007, de acuerdo con la Asociación de Banqueros Hipotecarios. La porción de préstamos para viviendas con un atraso mayor a treinta días aumentó a 5,6%. Se estima que unos 1,35 millones de hogares tuvieron que hacer frente a juicios de ejecución hipotecaria y que otros 1,44 millones van derecho al mismo destino en 2008, o sea más del doble de los casos registrados en 2005. Según el presidente de la Asociación, "el incumplimiento de los pagos está en un nivel nunca visto. Por eso, conviene a los prestamistas y a los propietarios acordar la modificación de los términos de los préstamos".
El colapso del mercado de las hipotecas subprime ha provocado la reducción de activos bancarios y pérdidas de créditos hipotecarios por unos US$ 145.000 millones desde comienzos de 2007. También le hizo perder su cargo a Stan O`Neal, CEO de Merril Lynch & Co., y a su colega de Citigroup Inc., Charles Prince. Más de cien firmas dedicadas a negocios hipotecarios se han declarado en bancarrota, han sido adquiridas o han clausurado sus actividades. El impacto no se va a sentir en su totalidad hasta que expiren los plazos de las tasas de interés introductorias en los préstamos, que son muy bajas y sirven para engatusar al cliente. Se prevé que el reajuste de las tasas de hipotecas subprime totalice unos US$ 362 millones, de acuerdo con una investigación del Bank of America Corp.
RIESGOS. Tratar de ganar plata en un mercado que todavía está cayéndose es riesgoso. "La pena por equivocarse podría ser muy costosa. Algunos hemos hecho un alto esperando que sea un poco más visible el fondo de esta crisis", sostiene Anoop Dhakad, ejecutivo de MKP Capital Management de Nueva York. En cambio, Dellacamera y otros inversores que buscan negocios entre los escombros de las hipotecas subprime apuestan a que los jugadores hábiles pueden sacar provecho de la crisis. "La tasa de retorno es mayor si uno logra una reestructura que permita al deudor salir a flote", explica Ralph Dellacamera, quien ha estado tiempo suficiente en este negocio y sabe que está incursionando en un territorio desconocido. Su apuesta es que Terhune y otros propietarios de viviendas hipotecadas puedan convertirse eventualmente en deudores solventes. De lo contrario, su empresa pagó tan poco por las hipotecas que, al menos, podría salir indemne. Es un riesgo que está preparado para asumir.
Nota: Condensado de Bloomberg Markets