La nueva ronda de los consejos de salarios, el gasto público, las cambiantes reglas de juego y la creciente inflación en dólares preocupan mucho más a los empresarios y ejecutivos de las empresas uruguayas que la crisis económica desatada en Estados Unidos. Así surge de un relevamiento efectuado por El Empresario entre cámaras empresariales y hombres de negocios, donde se respira mucha cautela.
Un símbolo del momento económico se dejó sentir en el cerrado aplauso que culminó la mesa de análisis organizada días atrás por los promotores privados de la construcción (Appcu). Es que declaró un reconocimiento del agudo enfoque de los panelistas Michele Santo, María Dolores Benavente y Adrián Fernández, pero, sobre todo, se respiró un gran alivio, porque los tres expertos coincidieron en que Uruguay no exhibe niveles alarmantes de vulnerabilidad ante la crisis en Estados Unidos. Asimismo, Brasil está sólido y Uruguay dejó atrás la dependencia que existía con Argentina en la corriente de capitales tras la dura crisis de 2002.
Un tema no menor y que todavía es difícil pronosticar con certeza es la duración de la crisis económica en Estados Unidos. Acá hay dos opciones: leve y corta o profunda y prolongada. Santo estimó que la recesión en Estados Unidos se extenderá durante el primer semestre de 2008 y recomendó analizar en los próximos meses la evolución del índice del riesgo país para determinar su impacto directo en Uruguay.
En el globo también se realizan estudios de todo tipo, tamaño y color sobre la posible duración de la crisis económica en Estados Unidos, aunque por aquellas latitudes se dice que lo peor ya pasó. Un informe elaborado por la empresa mexicana administradora de activos, Compass Group, establece que en las últimas 10 recesiones que han marcado la historia económica de Estados Unidos han durado en promedio 10 meses, con un mínimo de seis meses y un máximo de 16 meses.
A largo plazo y con resultado incierto bajo el enfoque de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios, el panorama se presenta más complejo por la inflación en dólares, de la mano de la pérdida de competitividad, el aumento de los costos, la variación de los precios de los commodities y el aumento del gasto público, que reclama abultados ingresos de caja para sostener toda su arquitectura. "Uruguay es un país bisagra en América Latina, por momentos se parece a Venezuela y por otro a Chile", concluyó Benavente.