Sábado 10.05.2008, 17:34 hs. | Montevideo, Uruguay
 
INICIOCONTACTOMI PERFILPUBLICIDADEL PAIS MOVILEL PAIS LEIDOFAVORITOSPAG INICIO
BUSCAR
en
en internet
BUSCADOR AVANZADO
Que Pasa  | enviar nota |  | imprimir nota |  | agrandar texto |  | achicar texto |

Uruguay Atómico
Más de la mitad de las necesidades de energía del país dependen del petróleo, un combustible que no le da tregua a las finanzas públicas. Para el gobierno, llegó la hora de evaluar la viabilidad de la energía nuclear para atenuar la dependencia del oro negro.

Mauricio Toledo

La crisis energética es de esos temas que tienen en vilo a los uruguayos. La amenaza de cortes y restricciones en luz y calefacción, por ejemplo, es un miedo recurrente. Las voces que afirman que el fin de los desvelos energéticos viene de la mano de la energía nuclear son cada vez más numerosas. Los pasos ya dados para investigar la viabilidad de la energía nuclear preocupan a las organizaciones ambientalistas, pero también a aquellos que se preocupan por el elevado costo que implica desarrollar esta fuente.

Las últimas grandes restricciones en el consumo de electricidad están bastante atrás en la memoria, en 1989. De todas maneras conviene intentar tenerlas presentes, para comprobar las consecuencias que puede llegar a tener una crisis de estas características. La discusión en torno a las necesidades energéticas de Uruguay gira casi siempre sobre los mismos tópicos: la cantidad de lluvia y los niveles de la represa de Salto Grande, las insuficiencias de la represa Rincón del Bonete (hoy rebautizada Gabriel Terra) y los altos costos de las centrales Batlle (funciona con fuel oil) y La Tablada (gas-oil). Además, también influyen sobre el debate un temario bastante más complejo, con el calentamiento global y el cambio climático a la cabeza. Todos estos fenómenos le generan inconvenientes al Estado a la hora de elaborar una solución sustentable a las necesidades de energía nacionales.

Entonces, una vez más, se habla de la energía nuclear como una alternativa viable. Hasta el presidente Tabaré Vázquez se metió en el tema y decidió impulsar que se evaluara la posibilidad de incursionar en el desarrollo de esta fuente de energía.

Las razones políticas para al menos estudiar el tema están en la dependencia del petróleo, un recurso natural que cada vez se cotiza más. Según el Balance Energético 2006 presentado por la Dirección Nacional de Energía y Tecnología Nuclear (Dnetn, una dependencia del Ministerio de Industria y Energía), el 65% de la matriz energética uruguaya corresponde a petróleo y derivados.

Ya se han dado algunos pasos en la exploración de la alternativa nuclear: hace dos años, Uruguay se incorporó al Acuerdo Regional de Cooperación para la Promoción de la Ciencia y la Tecnología Nucleares en América Latina y el Caribe (Arcal). También se oficializó la creación de la Autoridad Reguladora Nacional en Radioprotección (Arnr), en 2005. A eso hay que sumarle la iniciativa de elaborar una Estrategia Nacional para la Gestión de Desechos Radiactivos, que fue por recomendación del Agencia Internacional de Energía Atómica (Aiea). Finalmente, está el proyecto de ley sobre radioprotección, que se encuentra a consideración del Parlamento y con media sanción en el Senado. Se han organizado grupos y cronogramas de trabajo en la Dnetn que dirige el físico Ramón Méndez, y también en la Arnr.

De todas maneras hay escollos legislativos. Según el artículo 27 de la ley 16.832, sigue prohibido el uso de la energía nuclear, incluso para fines pacíficos, en Uruguay. Desde la oposición se reclama que se derogue este artículo a la brevedad, como señal positiva de apertura política en la exploración del tema. Uno de los principales promotores para la derogación del artículo es el senador nacionalista Sergio Abreu, quien presentó un proyecto de ley en ese sentido. Para Abreu, la legislación actual "prohibe la independencia energética de Uruguay". También se discute la conveniencia de la compra de un reactor nuclear de origen canadiense ("Candú 6"), que le costaría al país unos 1.700 millones de dólares. Se entiende, desde la oposición, que el gobierno ha tenido poca celeridad en la materia, y que la única solución a la crisis energética es la alternativa nuclear.

El gobierno, por su lado, analiza la posibilidad de generar alianzas estratégicas en la región. Los únicos países de la zona que ya cuentan con plantas nucleares son Brasil y Argentina. En el caso argentino, además, se está construyendo una tercera planta de energía nuclear (Atucha II), ubicada sobre el río Paraná y a unos 80 kilómetros de la ciudad de Dolores. La estrategia oficialista ya se tradujo en el la firma del Acuerdo Marco sobre Complementación Energética Regional, hace tres años. Aún así, hay que tener en cuenta que dentro del Mercosur continúan las tensiones por las asimetrías existentes, y la poca contemplación que los países más grandes han tenido para los reclamos de los socios menores. De todas maneras, dada la crisis energética regional, se vislumbra con mayor optimismo la concreción de nuevos acuerdos regionales sobre este tema.

Pero el gobierno también estudia cuáles serían las medidas necesarias para que el desarrollo de la energía nuclear se ajuste a la escala de la infraestructura uruguaya. De acuerdo a Ramón Méndez, no se descarta la posibilidad de tener un reactor propio. La Aiea, en tanto, apoya las iniciativas para el desarrollo de la energía nuclear, no solo con asesoramiento en cuanto a normas y controles en materia de seguridad -que son muy estrictos- sino también brindando capacitación técnica e infraestructura para la instalación de las centrales. Uruguay es miembro del organismo desde 1962.

Una cuestión de tamaño. Una de las condiciones específicas de Uruguay en cuanto a sus necesidades energéticas hace a su tamaño. La cuestión crucial es si éste es un país adecuado para incorporar un sistema de generación de energía nuclear. Hay un problema de escala con respecto a la tecnología que predomina en el mundo, que emplea reactores bastante mayores a los que se ajustarían a las condiciones uruguayas. Y aunque se habla de reactores menores, que podrían ser apropiados para el mercado energético nacional, Méndez desmiente la afirmación: "No existe hoy ninguna tecnología en el mundo que pueda modificarse para la escala de nuestro país".

Lo que sí existe, agregó, es una cantidad importante de proyectos que se están estudiando y que podrían servir de estímulo para las pretensiones uruguayas de contar con una planta de energía nuclear. "Hay proyectos coreanos, sudafricanos, estadounidenses e incluso argentinos -aunque bastante más atrasados- que están enfocados hacia el desarrollo de reactores con un tamaño menor a los que existen actualmente". De todas maneras, aclara, no se puede pensar en la disponibilidad de estas nuevas tecnologías antes de 2020. La Aiea establece los criterios y límites para determinar cuando se está ante un problema de escala. Según este organismo, un reactor nuclear no puede superar el 10% de la potencia instalada en un país. Para el año 2025, "estaríamos hablando de una potencia de algo más de 3.000 Megawatts (MW). Eso significa que el tope para el caso uruguayo sería un poco más de 300 mw.

Los estrictos plazos. La energía nuclear cuenta con tiempos de implementación y desarrollo propios. Las experiencias en el mundo muestran que desde que se decide instalar un reactor hasta su efectiva puesta en funcionamiento, no pasan menos de 10 años. Uruguay no sería la excepción. Además, la historia marca que, por estos lados, las discusiones se procesan de manera más lenta que en otros lugares. Méndez afirma que no se puede pensar en un período menor a los 15 años para tener energía nuclear en el país. "Quienes afirmen que la energía se puede desarrollar en menos tiempo tienen un desconocimiento muy importante de la realidad".

En Uruguay, las autoridades entienden que la evaluación de un emprendimiento tan importante y complejo como la instalación de una planta nuclear, deben incorporar una numerosa serie de aspectos, que van desde lo ambiental hasta lo tecnológico y económico. También debería ser tema de un amplio debate social, además de pensar en plazos de formación y capacitación de recursos humanos en el manejo de los diversos elementos de estas plantas.

En ese sentido, dijo Méndez, se deben hacer estudios técnicos serios y resolver los obstáculos previstos y los que puedan surgir eventualmente. "Una vez que hayamos alcanzado toda esa información, vamos a volcarla a la ciudadanía y a los partidos políticos. Estimo que tendremos todo procesado en unos seis meses". El físico argumentó que "esta es una decisión de Estado, que debe tomar todo el país. Vamos a proporcionar la información que recolectemos y darle la posibilidad a todos los grupos de interés, tanto los que estén a favor como los que están en contra para que se exijan garantías, se discuta la información disponible y se sugieran nuevas ideas. Luego, se decidirá colectivamente si es conveniente o no acompañar esta iniciativa". Igual va a haber que esperar para la construcción propiamente dicha de una planta nucleoeléctrica: el promedio mundial de construcción para los 20 generadores nucleares que comenzaron a operar entre 2000 y 2005 fue de 98 meses, de acuerdo a datos proporcionados por la Dnetn.

Uno de los grandes problemas que se plantean en el desarrollo de la energía nuclear es la capacitación del personal, no sólo para la construcción de la planta y el reactor, sino para la posterior manipulación de los elementos radioactivos y el almacenamiento de los residuos. Una planta nuclear tiene una vida útil de unos 30 años y su gestión requiere de un equipo de profesionales altamente especializados. Para ilustrar parte de las grandes dificultades que enfrentaría el país para instalar un reactor, se puede pensar en que "en este momento no hay ningún experto en la Teoría de Reactores Nucleares en Uruguay", según lo que contó a Qué Pasa el licenciado Daniel Marta, investigador en el área de física nuclear del Instituto de Física de la Facultad de Ingeniería. Además, no existe en el país ninguna carrera universitaria que forme para la producción de energía eléctrica a través de plantas nucleares. Sí la hay en la Universidad de Buenos Aires, donde un uruguayo, Gabriel Bernasconi, hizo un posgrado en ingeniería nuclear. Bernasconi trabaja como inspector en el Aiea, en Canadá.

"Generar recursos humanos lleva tiempo, y también crear una conciencia sobre el tema en la sociedad. Los costos de producción y manipulación son elevados, pero puede llegar a ser competitivo por la evolución de los precios del petróleo", sostuvo Marta. De acuerdo al licenciado, la sociedad uruguaya ve con recelo la energía nuclear, entre otras cosas por el temor a los riesgos ambientales. "Pero también se buscan costos bajos para la energía. Por ende, va a llegar el momento en que la balanza se va a inclinar hacia la energía nuclear".

Méndez opina que se puede esperar a que la opinión pública adopte una actitud más positiva. "La otra posibilidad es jugárnosla, instalar nuestro propio reactor, del tamaño adecuado para nuestra red en la década de 2020, con una tecnología que aún no está disponible, pero que lo estará para el 2025". Por su parte Marta, opinó que "probablemente lo mejor sea hacerlo en colaboración con países vecinos y no solos. Ellos ya poseen un conocimiento y una tecnología más avanzada que nosotros".

Los desechos: el "talón de Aquiles". Todo lo que se decida avanzar con respecto a este tema va a tener consecuencias en las generaciones venideras. Esto es así por los plazos que se manejan, pero sobre todo por el hecho de que este tipo de producción energética genera, como toda actividad, residuos. Estos, como se sabe, son altamente nocivos para el ser humano, y requieren una serie de cuidados muy especiales en su manejo y depósito. Además, su almacenamiento requiere de tiempos muy extensos.

Este es el punto más álgido del debate, y sobre el cual Méndez tiene más reparos: "Todas la alternativas hacia el largo plazo tienen defectos, y el principal de la energía nuclear es el hecho de que estamos dejando a las generaciones futuras desechos que todavía no sabemos cómo tratar. Esto es un tema ideológico; una postura de vida".

Uruguay, por su tamaño, posee también un problema de escala en cuanto al procesamiento de los residuos. Algunos de los países que producen energía nuclear, ya han diseñado soluciones al respecto. En Europa se colocan los desechos en túneles subterráneos (una especie de blindaje), y también se estudia qué se puede hacer para convertir los desechos en materiales menos peligrosos. "Así se podría reducir el tiempo de vida de los desechos, que abarcan miles de años", según Marta. Por su parte Méndez, asegura que los métodos que se han encontrado en algunos países europeos para el almacenamiento y manejo de los desechos radioactivos "son demasiado caras para poder implementarlos en Uruguay. La única solución posible sería que alguien se llevara la basura nuclear que nosotros producimos".

En ese sentido, Uruguay debería buscar acuerdos internacionales que le permitan llegar a una solución de esa naturaleza. A priori, ese camino se presenta como muy difícil de transitar: los residuos son el principal elemento de preocupación, incluso para los países con casi 50 años de experiencia nuclear. "Yo siempre digo que el problema de la energía nuclear no comienza ni el Ministerio de Industria, ni en el de Economía, sino en el de Relaciones Exteriores, porque es allí donde muchas veces se debe discutir este de problemática", afirmó Méndez.

Otro tema que también se deberá discutir es el problema del transporte y la seguridad de los residuos. En esto, no sólo se considera la protección de la salud de la población. Hay aspectos de seguridad a tener cuenta, porque los desechos son un blanco atractivo para gente interesada en utilizar la radioactividad para otros fines que poco tienen que ver con la explotación comercial de la energía nuclear.

El dinero no es todo. La inversión necesaria para realizar un proyecto de estas características es un factor nada menor a tener en cuenta. Nadie quiere repetir experiencias como las del gas natural. El Estado desembolsó millones de dólares de los fondos públicos en la posibilidad del desarrollo de una fuente de energía que prometía mucho y que, sin embargo, terminó siendo, en palabras del hoy ministro de Industria Daniel Martínez, "un negocio desastroso". Para Marta, "los reactores más económicos son los de mayor potencia. Los más o menos chicos son del orden de los 600 MW, pero eso es una potencia muy grande para Uruguay. Es un juego difícil de resolver porque implica una parte técnica y una parte económica, que va más allá de lo técnico".

Según la Dnetn, en la estimación de los costos asociados al desarrollo de plantas nucleares, no sólo se tiene en cuenta las inversiones iniciales sino también los costos de administración, operación, mantenimiento, y manejo de combustible, así como los costos asociados a su desmantelamiento final. Según diversas publicaciones especializadas en el tema, el costo de implantación unitario expresado en dólares por cada kilowatt (kW) puede situarse en un amplio margen, que va desde los 2.000 US$/kW a los 6.000 US$/kW. Si se toma como referencia una planta de unos 300 MW -señalada por Méndez como la que sería necesaria para Uruguay en 2025- a un costo promedio de 4000 U$S/kw, se está ante una una inversión aproximada de unos 1200 millones de dólares. Millones más, millones menos, esa cifra es equivalente a lo que invirtió Botnia para instalar la planta de producción de pasta de celulosa en Fray Bentos, la mayor inversión en historia industrial de Uruguay.

Mundo nuclear. El boom nuclear se registra principalmente en las décadas de 1970 y 1980. Esto determinó, según la Dnetn, que el aporte de generación de electricidad de origen nuclear en relación al total generado a fines de 2005 sea del orden del 19%.

En la Unión Europea y en el resto del mundo se venían registrando discusiones acerca de si la nuclear debía seguir estando dentro de un modelo de desarrollo energético. Méndez opinó que esa discusión está empezando a superarse, aunque hay países que siguen firmes como Alemania y España. En otros, donde se registraba un parate en el desarrollo nuclear, se está retomando la estrategia. "Son los casos de Finlandia, Suecia e Inglaterra. Y lo mismo sucede con Estados Unidos, que tiene una larga tradición en esto. Solamente el año pasado, la Autoridad Reguladora del gobierno estadounidense recibió 21 propuestas para abrir centrales nucleares. En China se está construyendo una central nuclear cada seis meses, y en India se trabaja a un ritmo similar".

Emiratos Árabes, que ya tiene tiene un protocolo de cooperación nuclear con Estados Unidos, firmó en enero un contrato con Francia para cuatro plantas nucleares, por un total de 4.000 millones de euros. Marta señala que "en el mundo se están construyendo reactores porque han llegado a la conclusión que no tienen otras opciones. En Uruguay los cambios cuestan. No sé si eso está mal, pero es así".

Voces disidentes. Una serie de organizaciones ambientalistas (REDES-Amigos de la Tierra Uruguay, Centro Uruguayo de Tecnologías Apropiadas, Ceuta, y la Red Uruguaya de Ongs Ambientalistas) presentó el año pasado el informe La energía nuclear no tiene futuro. La crisis de la opción nucleoléctrica y sus costos económicos, políticos y ambientales para América del Sur.

El estudio fue realizado en base al trabajo presentado por las organizaciones que integran el denominado Acuerdo de Chagual. Éste fue un compromiso suscripto en Chile entre la entonces candidata presidencial Michelle Bachelet y varias organizaciones ambientales. En contraposición a las afirmaciones de Méndez, se dice en este trabajo que la industria nuclear está en crisis, y que la Unión Europea ya ha desechado esta opción como alternativa para mitigar el cambio climático.

Los aspectos más cuestionados son el alto costo de la tecnología nuclear, la dependencia de la extracción de uranio (un recurso no renovable), la generación de elementos contaminantes durante todo su ciclo de vida y la disposición final de desechos altamente radiactivos, que se transforman en pasivos ambientales con necesidad de resguardo por miles de años. Además, se crea un ámbito de inseguridad permanente en las poblaciones que viven en las inmediaciones de los emprendimientos.

El sociólogo Gerardo Honty afirma en un informe que realizó en el Ceuta sobre la opción nuclear en Uruguay, que dicha fuente de energía es inviable, ya que estas centrales operan con una "potencia de base", es decir, jamás cesan su actividad.

Y esto no sería rentable en Uruguay, teniendo en cuenta las variaciones de consumo eléctrico según la hidraulicidad y la estación del año. "Se necesita una fuente energética que pueda `entrar y salir` del sistema de una manera rápida y frecuente", afirma Honty en su informe. u

Peligro nuclear a 100 Kilómetros

n Argentina está construyendo Atucha II, lindera a su hermana Atucha I, a 100 kms. de Uruguay. La nueva tendrá energía almacenada durante 25 años. Según medios argentinos, las condiciones de seguridad de la central nuclear han sido cuestionadas por diversos informes técnicos oficiales y consultoras internacionales. Uruguay monitorea el tema de cerca y también la Agencia Internacional de Energía Atómica. La Aiea envió una carta al gobierno argentino hace un mes y medio, donde le pide que autorice una misión internacional con expertos en seguridad nuclear. Aún espera la respuesta.

Una primera alerta

Varios años antes del accidente en la planta de Chernobyl, el reactor de la central Three Mile Island, en las afueras de Harrisburg, Estados Unidos, también sufrió un desperfecto. Aunque no tuvo consecuencias fatales, sí se escapó una gran cantidad de gas radioactivo.

443 unidades están operativas actualmente en 31 países. Hay 27 reactores en construcción y 110 desmantelados.

144 países miembros tienen la Aiea, el organismo de la ONU dedicado a la energía nuclear. Su sede está en Viena.

1.200 El costo estimado de la inversión para contar con energía nuclear en Uruguay, expresado en millones de dólares

6 Cantidad de centrales con reactores nucleares que se construyen en China por mes. En India se da un ritmo similar.

glosario

Central y reactor

En la central la energía eléctrica se genera por transformación de energía térmica, obtenida de una reacción de fisión nuclear en cadena en uno o más reactores. El reactor es la instalación capaz de iniciar, mantener y controlar las reacciones nucleares de fisión que tienen lugar en el núcleo del reactor, que es donde están el combustible, el moderador, los venenos neutrónicos y estructuras soporte.

Combustible

Material fisionable en cantidades tales que pueda alcanzarse la masa crítica, y colocado de tal forma que sea posible extraer rápidamente el calor producido en su interior generado por la reacción nuclear de fisión en cadena. Están en forma sólida.

Residuos

Al hablar de residuo radioactivo se está refiriendo a cualquier material que contiene radionucleidos o está contaminado por ellos en proporciones superiores a los límites fijados por la autoridad reguladora de energía atómica y que no se prevé utilizar o aprovechar posteriormente.

El inquietante recuerdo de Chernobyl

La tragedia de Chernobyl fue el peor accidente atómico, el único nivel 7 en la escala internacional de siniestros nucleares. La cantidad de material radiactivo liberado el 26 de abril de 1986-que se estimó unas 500 veces mayor que la de la bomba atómica de Hiroshima- causó directamente la muerte de 31 personas, forzó la evacuación de unas 135.000 personas y provocó una alarma internacional al detectarse radiactividad en diversos países europeos. Los estudios coinciden en que a largo plazo miles de personas afectadas por la contaminación de Chernobyl han sufrido o van a sufrir en algún momento de su vida efectos en su salud.



Otras Ediciones
TODAS1219263
Foto: El País. 
volver arriba
ASISTENCIA AL USUARIO 903 1986
CLASIFICADOS 400 2141 - 131 | SHOPPING EL PAIS 903 1986
REDACCION IMPRESA 902 0115 | REDACCION DIGITAL 902 0115 int 440 | PUBLICIDAD IMPRESA 902 3061 | PUBLICIDAD DIGITAL 900 2338
Zelmar Michelini 1287, piso 4, CP.11100, Montevideo, Uruguay | Copyright © EL PAIS S.A. 1918-2008
Certifica Metric Medición de Tráfico Certifica.com
Powered by ANTELDATA Powered by ANTELDATA
Grupo de Diarios América Miembro de GDA, Grupo de Diarios de America