Lástima ese último bloque
POR ANALÍA FILOSI
Opinión
Hay problemas de nuestra sociedad que a veces no queremos ver o saber de ellos, pero que determinados programas de televisión se encargan de hincarles el diente con seriedad (Zona urbana, A conciencia) o simplemente los muestran (Cámara testigo). No es esa la función de En foco, pero tampoco sería su objetivo que se vean como una gracia para celebrar. Sin embargo, el último bloque del programa de Canal 4 parece decir todo lo contrario. Recorre la noche del Interior del país o de la capital mostrando una y otra vez a jóvenes alcoholizados, vaso en mano, que arrastran las palabras o dicen disparates a un Sebastián Beltrame que festeja la situación (al menos, lo parece). El colmo fue hace unas semanas, cuando en el cumpleaños de un boliche montevideano se le dedicaron varios minutos a un visiblemente borracho hombre de campo cuya gracia era dar clases de "doma" de un toro mecánico. Entre nota y nota con jóvenes que estaban en el lugar, Beltrame y otro entrevistado aparecían una y otra vez tomándole el pelo a este señor. Tal vez sea divertido para una salida entre amigos, pero no se explica su atractivo o aporte televisivo, menos en un programa que se ocupa de rescatar lo mejor del país y su gente. Festejar una borrachera como un caso de diversión podría pasar, pero todas las semanas ya no es gracioso sino preocupante. Una pena, porque muchas veces la última impresión es la que queda y el último bloque de En foco corre el riesgo de dejar con un retrogusto amargo al televidente, echando por tierra todo lo bueno que muestra el resto del programa.
|